Remco Evenepoel
Remco Evenepoel se hace mayor en Lieja
La brutal victoria de Evenepoel en Lieja sí que es un salto adelante
Lo que Remco Evenepoel ha firmado en Lieja son palabras mayores, un paso adelante sin solución, entrar en un estadio del que era ajeno, logrando una victoria de esas que sólo se pueden calificar de históricas.
Aunque como en todo buen relato aquí hay una presentación, nudo y desenlace.
Porque la previa de esta Lieja-Bastogne-Lieja no había resultado sencilla para Remco y su equipo.
Empezando por lo segundo, a nadie se le escapaba la desastrosa primavera de los chicos de Patrick Lefevere, no sólo ajenos al triunfo, también fuera de los grandes podios.
Para Evenepoel, la carrera que empezaba y llegaba a Lieja se significaba como una reválida en una campaña con tantas subidas y bajadas, entradas y salidas de escena, que sólo una mente joven e inquieta como la suya, era capaz de gestionar.
Tras la lucha hasta el día final en la Itzulia, el Remco en “modo clásica” se activó en una surrealista Flecha Brabanzona, en la que quiso tomar todos los tiros de cámara, los buenos y los malos, los que le describían como un ciclista único y al mismo tiempo, como un tipo altanero e incluso hasta soberbio con el resto del pelotón.
Pero todo eso fue pasado, un camino que rompió en la decana para dejar huella en la historia.
El ataque que propició en La Redoute es leyenda del más viejo de los monumentos ciclistas
Salvada la horrible caída que acabó, entre otros, con su compi Alaphilippe, Remco hizo un solo ataque, el bueno, el definitivo.
Saltó delante de todos, saltó y abrió hueco con una contundencia tal, que todo lo que vino detrás nos dejó con ganas de aplaudir hasta quedar sin manos, una trepada monumental, digna del triunfo que iba camino de conseguir, sin mirar atrás, sin concesiones, haciendo bueno todo esto que contaban de él.
Porque la Lieja-Bastogne-Lieja no es una semiclásica, con todos los respetos, es una carrera que te mete directo y por la puerta grande en lo mejor de la historia de este deporte, es suceder entre otros a los dos eslovenos, Roglic y Pogacar y es, de paso, dejar atrás el mal rendimiento que siempre emergía en Remco cuando disputaba una World Tour.
Aquí dio el golpe delante de los Bahrain, delante de Mas y Valverde, de los Ineos, de los Bora con Higuita y Vlasov, de todos y cada uno de los favoritos que seguían en concurso, en una actuación que sí, ahora sí, está al nivel de las expectativas que había generado.
Una victoria que entronca directamente con el Remco anterior a la caída de Lombardía, la del ciclista de San Sebastián o Polonia, las mejores pruebas en las que había dejado el sello.
Al margen de su altanería y soberbia, al margen de las niñatadas, Remco ha dado qué hablar por su forma de competir y admirable capacidad para rematar.
Y lo logra, tras probar todos los sabores del ciclismo, tras el dolor de una caída y su recuperación, tras sortear las criticas de los aficionados y la presión de los patrocinadores, tras, en definitiva, crecer y pasar por todos los estadios de un deporte que si una cosa tiene es que es largo y eterno, tanto, que tienes tiempo para pasar por todos los escenarios.
Hoy todos hablan del triunfo de un joven de 22 años en un podio complemente belga, ya nadie recuerda Merckx, ni le compara, porque Remco escribe su historia en primera persona, sin esperar referencias.
Bravo Remco, bien Evenepoel, esta vez sí, diste que hablar sólo por lo deportivo, ganar en Lieja y hacerlo así está al nivel de muy poquitos.
Imagen: A.S.O. / G.Demouveaux





