Remco Evenepoel
Al ciclismo le interesa un Remco motivado
La mejor versión de Remco Evenepoel es bien para el ciclismo
Todos situaríamos a Remco Evenepoel entre las maravillas que el ciclismo actual nos está descubriendo.
Sí, lo sabemos, hemos sido ácidos con él, le hemos atizado bien por sacarse el polvillo del hombro en una celebración, por su altanería en las declaraciones, por una soberbia fuera de toda duda y a veces ilógica.
Pero este niñato, es nuestro niñato, y cuando Remco se pone manos a la obra es bueno para el ciclismo y por ende para quienes amamos este deporte.
No sabemos cuál será su palmarés cuando cuelgue la bici -me da que éste no dura muchos años-, no creo que gane los cinco monumentos, lo de las grandes vueltas está por ver, sí sé que no será el nuevo Merckx… aunque ¿presidente?
The people have spoken: Remco president! #LBL pic.twitter.com/PQiIz5TYQu
— Mihai Simion (@faustocoppi60) April 25, 2022
En todo caso, Remco Evenepoel es un lujo, algo que cabría inventar si no lo tuviéramos aquí
Su trayectoria meteórica, truncada esa tarde en el descenso de Sormano, le ha puesto pruebas ya duras en el camino.
Cuando explotó tan joven, que si Klasikoa, que si Algarve y Burgos, que si Polonia…, preguntamos cómo gestionaría los malos momentos, pues si algo acostumbra a cumplir el ciclismo es ese dicho que no todo el monte es orégano.
Me pasa el amigo Albert Rivera el enlace de la entrevista de Remco Evenepoel tras ganar la Lieja-Bastogne-Lieja en la que admite malos momentos en la recuperación de la caída de Lombardía.
Llegó a reconocer ganas de llorar sin más, una sensación que me resulta familiar y que explica uno de los males más comunes de nuestro tiempo, la depresión, una especie de radioactividad que pudre todo lo que toca, sin importar dónde vidas o a qué te dediques.
Remco, desde muy joven, futbolista primero, ciclista ahora, se acostumbró a ganar, a tocar pelo con facilidad, pero la vida no se lo pone sencillo a nadie.
Y cuando vinculas tu felicidad a los resultados, corres ese riesgo.
En todo caso, en Itzulia advertimos que nos gustaba lo que veíamos en Remco Evenepoel, que nos gustaba ese ciclismo de hormiguita, de dar siempre la cara, de no perder el norte de una carrera que le puso al límite.
Perdió hasta el podio, pero alabamos su actitud y su trabajo, remar y remar, incluso cuando nada invitaba a que podía ganar.
También nos gustó su pluriactividad en la Flecha Brabanzona, dejando de lado los toques a compañeros y continuos aspavientos, todo eso forma parte del personaje que se ha construido.
Por eso, cuando ganó de forma abrumadora la Lieja, cuando se sacó a relucir la mejor versión de Remco, el ciclismo no puede menos que felicitarse y saborear las paladas de un ciclista que ha venido para dar qué hablar.
Y eso es bueno, eso nos interesa a todos…
Imagen: A.S.O./Gautier Demouveaux





