Remco Evenepoel
El bonito amor de Remco por San Sebastián
Para Remco Evenepoel San Sebastián es el kilómetro cero de todo
Admito, lo he dicho varias veces, que en ocasiones Remco Evenepoel es un poco difícil de tragar: es bueno, muy bueno, tanto que a veces se le va la soberbia de las manos, pero al mismo tiempo, creo que pocas personas pueden demostrar el amor por su oficio y lo que hacen como él. Lo que ha dicho de la Clásica de San Sebastián me ha encantado.
🇧🇪 Remco Evenepoel
🗣 "San Sebastian is planned the week before the Worlds in 2023, but I really want to start there. It's my favourite race. If I win one more time, I'm among the record holders. That's really a goal."
(Het Laatste Nieuws)
— Domestique (@Domestique___) December 17, 2022
Que el ciclista que ha acabado en lo más alto del año, que ha ganado Lieja, Vuelta y Mundial, en otras palabras, monumento, gran vuelta y arcoíris, se acuerde así de la Klasikoa responde, a mi entender, a una cosa, lo mucho y fuerte que vive cada momento que compite.
Y no le falta razón al belga.
Creo que Remco debería buscarse un apartamentito en San Sebastián, añadiendo una segunda residencia en España tras la que se compró en Calpe.
Un rincón en la ciudad que le vio explotar dos veces marcando puntos de inflexión.
El primero aquella tarde de agosto de 2019, él solo contra el mundo abriendo el grifo de actuaciones memorables hasta la caída de Lombardía.
Y el otro hace sólo cuatro meses, cuando empezó la conquista de la misma Vuelta desde la misma Klasikoa.
Más allá de lo que pensemos, de lo que creamos que vale cada triunfo, el valor que cada uno le da a lo suyo es tan personal que puedes tener los mejores éxitos del mundo contigo que hay cosas que significan mucho.
San Sebastián para Remco Evenepoel es la puerta de grandes éxitos y rachas, y eso nadie se lo quita.
Que ahora mismo quiera estar en la salida del año que viene, luego veremos por dónde va la temporada, habla mucho de él y del mimo que le pone a cada cosa que le sucede en ciclismo, algo que escuchando el propio Lefevere nos podemos imaginar.





