Ciclismo
Mundial: Evenepoel no es un genio, es un monstruo
La forma de ganar el mundial de Evenepoel lleva su sello: nada queda a su alrededor
Decíamos esta mañana con Pepe Rodríguez, en su podcast, que la sensación que deja Evenepoel en sus victorias, fuera en Mundial, en Vuelta o Lieja, es que alrededor suyo no competía nadie.
Es el efecto Remco, podríamos decir, una fórmula ciclista devastadora que deja el vacío a su alrededor, como si cayera una bomba atómica, y entre él y el resto quedara el páramo.
Esa sensación recorre nuestro cuerpo tras el mundial australiano: Evenepoel ganó sin contestación, con la mayor diferencia desde los sesenta, dos minutazos largos, como si enfrente no hubiera tenido nadie.
Es cierto que lo logró en base a su trabajo e ímprobo esfuerzo, pero también a la carencia de respuesta por parte de otras selecciones que teníamos por potentes.
España podía tirar hasta el día del juicio, que aquello sólo se podía controlar con un trabajo colectivo que brilló por su ausencia.
Claro que cuando Remco se vio en ese grupo cabecero, con diferencia sobre el resto, sintiéndose el más fuerte, pasó lo que tenía que pasar, una carnicería.
Es el sello de Remco, ganar como si nadie más estuviera en liza, machacando el reloj, el GPS, el potenciómetro y los rivales, sacando brillo a cada evolución del circuito, da igual que trace mejor o peor las curvas, cuando va a por ello nada más le vale que sacar la mayor cantidad de tiempo.
Decía ayer Chozas en el balance del Mundial que “Evenepoel es un genio” y le corregía, con acierto Alix: “Para mí no es un genio, eso lo son aquellos que ganan con lo justo, sacando partido a cualquier cualidad que tengan, él gana a lo bruto, por aplastamiento“.
Eso es, por aplastamiento, porque Remco Evenepoel no es un genio, es un monstruo, y como tal actúa, antes, durante y después.
Por eso no esperéis clemencia, ni apaciguamiento, el nene va a saco, tanto declarando como atacando
Ayer vimos su última niñatada, que si señala, que si manda callar… ¿a quién? ni idea, pero lo hace porque se lo pide el cuerpo, como el tomar riesgos a mil de tema y sacar la mayor cantidad de tiempo a sus perseguidores.
Ayer volví a escuchar eso tan desafortunado de “nuevo Merckx”, en algo se le puede igualar ya, sin esperar a ver qué gana y qué no: tiene las mismas hechuras que el campeón eterno, quien no era simpático, ni lo pretendía, sólo quería ir y arrasar con todo lo que le dieran las piernas.
Remco eso lo tiene, le resbalan comentarios y chismorreos, sabe lo que pretende, lo dice y lo hace, hay que admitirle mérito.
Bienvenidos a una nueva tiranía, a este sólo le saca de ahí uno que sea muy bueno, buenísimo, o un imprevisto, que ya sabemos como se las gasta este deporte, porque él, en esencia, no va a desistir, se va a dejar la vida para mantenerse en un sitio que ha conquistado a pelo.
Imagen: FB de UCI





