Remco Evenepoel
Remco Evenepoel sólo podía ganar el mundial así
Este Mundial de Remco Evenepoel no admite discusión
Cuatro años después de que muchos de nosotros viéramos que aquello que se decía de Remco Evenepoel era cierto, cuando fue ganador del mundial junior de Innsbruck, el coco belga cerró el círculo en el mundial absoluto.
Poco o nada más que decir en una carrera en la que Bélgica, esta vez sí, ha corrido con en convencimiento y sentido colectivo que tantas veces les hemos demandado.
La historia fue sencilla, explicada aquí, sobre una hoja en blanco, pero está claro que plasmarla no lo es tanto.
Los celestes, como el año pasado, sabían que iban a ser el centro de las miradas y la diana de los dardos, principalmente franceses, quienes sin Alaphilippe en condición de retener el título, supieron jugar al caos hasta que las fuerzas les dio.
Pero Bélgica, insisto, esta vez no se hizo líos
Con dos cartas bien marcadas, Van Aert para muy al final y Remco para las vueltas anteriores, no dejaron corte importante sin uno o dos ciclistas.
El mundial es esa carrera que se gana al cruzar la meta, pero que cuyo éxito se gesta mucho antes.
Una lección que esta vez la selección favorita llevó al extremo, hasta que a sesenta de meta los astros empezaban a alienarse, con Remco metido en un corte intermedio, bien rodeado por Hermans y Dewulf, mientras Serry hacía camino por delante.
Fue un jaque mate a una amplia mayoría de nombres ilustres, Remco pasaba de jugarse el mundial ante Pogacar, Van Baarle y Alaphilippe a hacerlo con Bardet, Rota, Lutzenko y Schmid, entre otros.
Con la ventaja suficiente, una forma insultante y unas ganas tremendas de ganar como le gusta, con impronta, vino el resto.
Curiosamente, Remco Evenepoel no sentenció el corte subiendo y sí en el descenso que conducía a meta.
Lutsenko amenazó con ser el Colbrelli de Trento, pero aquello no había por donde cogerlo, el nuevo campeón del mundo es un ciclista inaccesible.
Todo lo demás os lo podéis imaginar, pues fue lo mismo que vimos en Lieja y San Sebastián, una locura de ciclista que gana por aplastamiento y con gestitos.
Este chaval tiene las ganas de un teenager arrojado con una madurez aprendida a todo correr que le hacen sencillamente imbatible.
Remco Evenepoel ha ganado el mundial australiano dos semanas después de haberlo hecho en la Vuelta, una tras su bronce en la contrarreloj mundialista en la que flipaba con el éxito de Tobias Foss.
Qué horizonte se le abre, con 22 años ha probado todos los sabores del ciclismo, llegó arrasando, navegó por momentos muy bajos y ahora esto.
Me dicen que en Bélgica están locos con él, ojo con la gente que se equipara: fue el primero en ganar la Vuelta desde Maertens y el Mundial desde Gilbert.
Esos son los referentes, y tiene 22 años.





