Opinión ciclista
Mundial de Innsbruck: Por las venas de Remco Evenepoel corre electricidad
Remco Evenepoel saca y remata los córners
Llevo toda la semana oyendo hablar de Remco Evenepoel.
Incluso la Biblia L´ Equipe le dedica una página en su previa del Mundial de Innsbruck.
Es Remco Evenepoel y se ha llevado en tres días dos títulos de campeón del mundo: crono y ruta.
Es pequeño, es visceral, no parece flamenco, corre a talegazos, sin paciencia, casi desmelenado.
No ataca, pone un ritmo infernal como la cinta del gimnasio, tensa la goma y rompe los rivales, que se abren, uno a uno, con la cadencia de un rodillo.
No se pone de pie, no abre la boca, gesticula y manda en el pelotón.

La carrera juvenil en ruta del Mundial de Innsbruck ha confirmado lo que hemos leído.
Evenpoel es TT ¡en España!
Menos mal, y digo menos mal, que hubo una caída en el primer tramo y el belga se cortó.
Y digo menos mal, no porque quiera ver ciclistas por el suelo, Dios nos libre, y porque ese corte ha significado una emoción en circunstancias normales no se hubiera dado.
???? @EvenepoelRemco is going away!
He looks unstoppable today…#InnsbruckTirol2018 pic.twitter.com/tmkuFmrZsn— UCI (@UCI_cycling) September 27, 2018
Remco Eevenepoel perdió más de minuto y medio con los mejores, se rehizo, tiró de compañeros y pudo entrar para decir basta a cuarenta de meta y quedarse sólo a unos veinte.
Sinceramente, no hemos visto cosas así muchas veces.
Un talento desbocado, la sensación de que este corredor cabalga sobre una moto y sus rivales van haciendo a pelo.
Un triunfo de esos que dejan sin palabras.
Remco Evenepoel con los pies en el suelo
«Eddy Merckx no ganaba en categorías inferiores»
Todo esto que hemos explicado sería hasta cierto punto entendible si no supiéramos del pasado inmediato del chaval.
Futbolista hasta hace poco, en la selección belga y el Anderlecht supieron de él, incluso en el PSV, en Eindhoven, a 150 kilómetros de su casa.
Un día se hartó de la pelotita y le dio a la bicicleta.
Su suerte se torció para siempre.
Patrick Lefevere lo tiene ya cogido para el Quick Step, a partir de 2020, previo paso por la estructura americana de Axel Merckx.
De ahí, quizá, que le llamen «le petit cannibale».
El Team Sky, siempre a la caza de talento muy joven, preguntó por él, y se ve que pujó muy fuerte.
Hoy es doble campeón del mundo, es campeón de casi todo, de Flandes, de Bélgica, de Europa, de su calle y barrio.
De como gestione su carrera va su suerte.
Sobre la máquina se ve un ciclista que tiene carácter, que manda y gesticula.
Algunos le comparan con la precocidad de Frank Vandenbroucke y aquella fue una historia que no acabó bien.
Y no sólo por su desenlace, también por las lagunas que tuvo su trayectoria deportiva.
Entendemos que las cosas ahora son diferentes, que hay gente preparada a su alrededor, que le pondrá los pies en el suelo.
El Mundial de Innsbruck, en el salón de casa
Este chico un día se hartó del fútbol, e incomprensiblemente para sus compañeros, se pasó al ciclismo.
Quizá en ese primer desengaño tenga una potente lección. Quizá eso le valga para cuando alguien le haga sombra.
Por el momento, como diría Antonio Alix: «Nosotros vimos ganar un mundial a Remco Evenepoel«.





