Ciclismo
Clásicas: Van der Poel teme por su reino
Esta San Remo podría ser un antes y después para Mathieu van der Poel
La Milán-San Remo de este año no ha sido una carrera más, ha podido ser el testigo de un cambio de guardia o, al menos, de una invasión de territorio que debería preocupar, y mucho, en el entorno de Mathieu van der Poel.
Hasta ahora, el neerlandés vivía con la tranquilidad de saber que, si bien el total de Monumentos podía decantarse del lado de Tadej Pogačar por una cuestión de polivalencia extrema, la Via Roma era un feudo donde su explosividad y su lectura de carrera le daban una red de seguridad.
Esa red se ha roto.
El esloveno no solo ha ganado, sino que ha derrotado a Van der Poel en un escenario que el nieto de Poulidor consideraba propio, repitiendo el patrón de aquel Tour de Flandes donde Pogačar ya le profanó la meca del pavés.
El escenario que se dibuja para las próximas citas es compleho para Mathieu.
Estamos ante una dinámica que recuerda poderosamente a lo ocurrido entre Jonas Vingegaard y el propio Pogačar en el Tour de Francia.
Hubo un tiempo en que el danés mantenía a raya al esloveno, pareciendo tener la fórmula magistral para neutralizarlo, hasta que la inercia cambió y el dominio se volvió asfixiante.
Van der Poel va camino de ese mismo rincón de la historia.
Ya no basta con ser el mejor especialista; ahora tiene que achicar agua ante un gigante que no entiende de especialidades ni de jerarquías previas.
La dureza de las subidas en Flandes y la crudeza de la París-Roubaix se presentan ahora como frentes de guerra donde el neerlandés, más que atacar, debe resistir.
A este panorama deportivo se le suma el factor físico, ese que a veces olvidamos entre vatios y tácticas.
Mathieu ha confesado tras la carrera del sábado que ni siquiera podía sujetar el manillar correctamente debido a las secuelas de su caída.
Es una imagen potente y desoladora: el rey de las clásicas, el hombre que domina la bicicleta como una extensión de su cuerpo, viéndose mermado en su herramienta de trabajo fundamental.
Sin embargo, en el ciclismo de este nivel, la épica de las lesiones no oculta la realidad del cronómetro.
Pogačar ha dado un golpe sobre la mesa en San Remo que trasciende el podio; ha entrado en la cabeza de un rival que le tenía a raya.
Si Van der Poel no logra recuperar su mejor versión física y mental, el reinado de lo que viene dejará de ser una disputa para convertirse en un monólogo esloveno.






