Ciclismo
Tour: Montmartre hará que veamos la etapa de París
Con Montmartre la etapa del Tour en París sale del tedio
El trámite intrascendente en que se había convertido la última etapa del Tour —ese paseo por París, por el Louvre, por los Campos Elíseos— ha llegado a su fin con la inclusión de Montmartre.
Ya no habrá que soportar al público ajeno al ciclismo preguntando qué pasa con este deporte, por qué las carreras parecen tener un final dulce antes del verdadero final, y por qué no se disputa hasta la línea de meta.
Era una realidad singular del ciclismo, casi establecida, salvo que el desenlace fuera una contrarreloj.
Y no solo en el Tour: también en el Giro y la Vuelta.
No sé si volveremos, a corto plazo, al sistema antiguo, ese que parecía inamovible hasta hace un par de años. Niza se vendió como una excepción, y ahora mismo, Jordi Meeus es el último ganador de una llegada “clásica” en París, no sé por cuánto tiempo.
Montmartre hará que volvamos a ver la etapa final del Tour con interés. Siempre me pareció prescindible, solo rescatada por el documental visual que ofrecía París: el obelisco, la Rue de Rivoli, el Arco del Triunfo, el paso subterráneo del Louvre…
Todo eso seguirá estando, pero ahora con la cota que rodea el Sacré-Cœur, subida tres veces siguiendo el recorrido olímpico.
Los velocistas estarán jurando en arameo, pero ojo: incluso Mathieu van der Poel podría plantearse alargar su pico de forma hasta el final del Tour. La carrera más grande, aunque no le motive del todo.
Algunos no se lo han tomado bien: que si la estrechez puede causar caídas, que si hay muchos nervios tras tres semanas de esfuerzo… Pero, ¿qué queréis que os diga? Si fuera fácil, no sería ciclismo.
Me gustará ver los datos de audiencia esa tarde.
A.S.O./Pauline Ballet







