Ciclismo
Esta etapa en el Giro es doble éxito para Carlos Verona
Carlos Verona es la sexta etapa del Lidl-Trek en el Giro
Hace dos días, nada 48 horas, apuntábamos sobre el Giro del Lidl-Trek y de lo que podría dar de sí para Giulio Ciccone. Ayer mismo, el italiano se retiró en la caída que abrió más brecha entre los favoritos. Hoy Carlos Verona se aúpa con la victoria de etapa en la carrera italiana.
Es un éxito excelente, firmado desde el momento dulce que vive el momento, en lo colectivo, mezclado por el amargor de la retirada de su jefe.
Sin Ciccone en liza, Carlos Verona tenía su opción en el Giro, oportunidad de brillo personal, de buscar el corte y desde ahí ir haciendo hasta firmar un triunfo que continúa con el progreso de una de las carreras profesionales más longevas del ciclismo español, ahora mismo.
Carlos Verona es hijo de esos años en los que el ciclismo en este lado de los Pirineos no tenía cantidad ni tampoco calidad, le tocó competir en ocasiones solo en un mundial como componente hispano porque no había más de lo que tirar.
El madrileño, que nunca había ganado en una gran vuelta, se ha marcado una muy buena exhibición atacando desde la fuga ¡a 41 kilómetros de meta por el corazón del altiplano de Asiago, y lo suyo fue pura rabia, fuerza y cabeza.
Un recital en toda regla.
La etapa era durísima: 219 kilómetros, más de 3900 metros de desnivel, y con el mítico Monte Grappa como juez.
Ahí se armó una fuga llena de nombres importantes, y Verona estuvo ahí, atento, listo para lo que viniera.
Ya en el último puerto, en Dori, cuando quedaban todavía 41 kilómetros, Carlos se lanzó sin más, olvidando aquellas etapas que tuvo a tocar otras veces en Tour y Vuelta, recuerdo aquella que le ganó Storer, para hacer diana.
Estaba cabreado, dolido por la retirada de su compañero y líder Ciccone, y decidió que era su momento.
Lo dijo claro: “Toca resetear y buscar nuevas oportunidades”. Y vaya si lo hizo.
Zanna y Garofoli intentaron cazarlo, pero Verona estaba como una moto.
Mantuvo una ventaja de casi un minuto con cuajo, aguantando como un titán hasta cruzar la meta en solitario.
Essu primera victoria en una gran vuelta y la segunda de un español en este Giro. También la sexta para su equipo, el Lidl-Trek, que está firmando un Giro espectacular.
En la cuenta persona, sumadle aquella del Dauphiné con la que estrenó el casillero.
“Qué bien sabe ganar” nos dijo en el podcast.
Esta victoria no solo es importante por lo que supone en lo personal para Verona, sino porque demuestra el salto de calidad que ha pegado desde que se unió al equipo americano.
Ha pasado de ser un gregario trabajador a convertirse en protagonista.
Y lo ha hecho en una de las etapas más duras y decisivas, donde los favoritos también se daban palos por la general.
Lo mismo que dijimos ayer de un purasangre como Asgreen, se lo apuntamos a Carlos Verona, quien además se vio rodeado de los suyos algo que, sabemos bien, le llena mucho más que su propio oficio.
Un triunfo doble…






