Ciclismo de carretera
De este Tour me gusta casi todo
El recorrido del Tour 2024 se acerca a aquellos que me enamoraron del ciclismo
Qué le vamos a hacer, los aficionados que llevamos tiempo siguiendo el ciclismo somos sencillitos de conformar y para muestra este recorrido del Tour 2024, un guiño a lo que entendemos ha de ser el itinerario de la grande más grande de todas, de la carrera que vende el ciclismo al mundo y que desde bien pequeñitos nos amorró al televisor.
El Tour 2024 me mola, me mola mucho, me parece un paso en la buena dirección dentro del molde que me gusta para la carrera tiene más kilometraje, más cronos y montaña dura y selectiva, con paso que debería ser de obligado cumplimiento de ciertos símbolos como el Tourmalet o el Galibier.
Dicho todo esto, y con la expectativa alta, vuelvo a lo que escribimos el otro día, que nos imaginamos el mejor recorrido posible, que planteamos el esquema que creemos más adecuado y luego no os extrañe que la carrera resulte un bodrio.
El año pasado dije que el recorrido del Tour, el de 2023, era una tomadura de pelo y mirad qué carrera vimos hace tres meses.
La salida del Tour 2024 se va esta vez a la ciudad de ciudades, Florencia y lo hace con una etapa en línea, hasta Rimini, con dureza y 200 kilómetros de salida.
Criba fuerte casi de inicio, demostrando que la mejor manera de proteger las estrellas de caídas y percances es seleccionar casi de inicio y por tanto cribar la cantidad de ciclistas que van por las carreteras.
Porque si una cosa tiene este Tour es dureza, antes, en esa salida italiana, durante, con trampas que llaman la atención, como el Sterrato de Toryes, y después, con la traca final de Pirineos, Alpes y Niza.
Un esquema en el que se incluyen no pocas trampas y hechos inéditos como ver el Galibier en la etapa 4, un dato que, sin haberlo contrastado, creo que casi nunca se habrá dado.
El Tour que no acaba en París por los Juegos Olímpicos incrementa el kilometraje de bastantes etapas retomando esa historia de fondo que ha hecho de la carrera algo tan único y especial.
El fondo, que no el gran fondo, vuelve al Tour, y también el equilibrio con casi 60 kilómetros en dos cronos, una la primera semana y la final entre Mónaco y Niza.
A la vista de los destrozos que pueden propiciar ciclistas como Evenepoel o Vingegaard, en plena forma, creo que sesenta es una cifra razonable como para hablar de igualdad de oportunidades, pues en el camino además de varias encerronas en Macizo Central, hay sendas etapas de Pirineos y Alpes que merecen la pena.
En especial esa de Pla d´ Adet, con Tourmalet y Hourquette en el encadenado, y la de Isola 2000 que sube hasta el techo de la carrera, La Bonnette.
El penúltimo día por la zona de los Alpes que circundan Niza ya lo conocemos de la carrera hacia el Sol, y con la tundra que llevarán, creo que se maneja una dureza y acumulación de esfuerzos que sin dida van a ser matadores.
El que salga ganador de este maratón de sufrimiento no va a ser un cualquiera, ya pueden los protagonistas empezar con las inspecciones y armar el mejor equipo posible, porque todo lo que se tenga me parece poco para este señor Tour.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez




