Ciclismo de carretera
A favor de sterrato, gravel, adoquines y todo lo que no sea zona de confort
La etapa de sterrato del Tour da que hablar mucho antes que se compita
La jornada del Tour 2024 que sale y llega a Troyes es, sobre el mapa, la más al norte de la próxima edición, aunque si entramos en detalle, impresiona la cantidad de tramos de sterrato que se han insertado en el recorrido.
Tramos que no sólo tienen la complicación de la piedra suelta, pues parecen subidas con cierta exigencia en una etapa que se corre por lo que muchos consideran la plácida campiña francesa.
Sobre la entrada del gravel, el sterrato, los adoquines… en el Tour estoy muy de acuerdo con esta aseveración.
Rotundo sí al sterrato, el pavé y todo lo que se salga del guion habitual en carreras de tres semanas. Por el interés previo que genera, por la adaptación que requiere y por el espectáculo que depara.
— Andrés Cánovas (@andrescanovas) October 26, 2023
Sucede mucho en este ciclismo contemporáneo que muchos tienen aversión al riesgo por miedo a perder un nombre importante en el camino.
Vamos a ver, favoritos que no llegan hasta el final los ha habido desde siempre, más en un deporte sujeto a tantos factores fuera de control, a veces hasta en medio de una tranquila charla en medio del pelotón suceden caídas brutales que se llevan varios por delante y en ocasiones algún favorito.
Los trances del ciclismo son los que son y a gestión del peligro y el estrés que conlleva forma parte del juego
La entrada de sterrato en este Tour de Francia responde en parte a la cantidad de etapas que hay entre el primer paso por los Alpes al inicio de los Pirineos.
El Tour se ha asegurado alicientes en medio, por el Macizo Central, pero también más al norte y ponerle pimienta al devenir de las jornadas.
No hay etapa sencilla en el Tour y menos con la perspectiva del sterrato y sus posibles consecuencias, a sabiendas que muchas veces no son muy importantes, pues la igualdad es patente.
Los equipos, los ciclistas y las estrellas se preparan el plan a conciencia, no dejan nada al azar y el día depara sustos pero no siempre diferencias, a no ser que un favorito directamente se caiga y abandone o se desfonde.
La inclusión de estas superficies conecta este ciclismo con los pioneros que compitieron por auténticos pedregales y de paso da color a una carrera que, por lo demás, siempre se mueve muy igualada.
Por eso, si se le mete salseo, cabe la posibilidad de ver algo diferente y sobretodo inesperado, que al final es para lo que nos sentamos cada tarde de julio delante de la televisión.
Imagen: A.S.O./Alex Broadway





Manel
29 de octubre, 2023 at 17:01
No estoy a favor del “pave” en el Tour. Una misera jornada lleva al traste todos los miles de kilómetros entrenados por los corredores, ocasionadas por las múltiples (y a veces graves) caídas. Para eso ya esta la clásica de Roubaix.
Otra cosa, es que puntualmente, una vez cada 5-6 años se incluya algo de pavés en el Tour (aunque prefiero sterrato, por ser menos peligroso)
Además el sterrato, viene al cuento con la nueva práctica de moda, el grave. Por lo que termino diciendo, gravel (si), pavés (no), o como mucho ocasionalmente cada 5-6 años (pero sabiendo que provocan, caídas y lesiones). Que se lo digan a Froome en 2014 o Roglic en 2021.