Romain Bardet
Romain Bardet bien haría en mirar más allá del Tour
Dos podios parecen ser el techo de Romain Bardet en el Tour
El Tourmalet, Tour de 2019, ha dejado algunos héroes y varias víctimas, ciclistas que, un día pensamos que podrían optar a un Tour, y que a día de hoy vemos complicado que vuelvan a estar en ese estatus.
En un Tour donde los franceses están soñando y casi tocando el cielo, mirar a Romain Bardet resulta inevitable.
Esto es el ciclismo, el Tour, vas, caminas, progresas y de repente te estancas y pierdes el tren.
Lo de Romain Bardet es un ejemplo tangible
Un corredor que se gana el cariño de cualquier buen aficionado al ciclismo porque transmite esfuerzo, entrega y dedicación, una cosa que no siempre detectamos en algunas estrellas.
Un corredor “self made”, que es bueno en todo, el mejor en nada, que ha remado y remado, pero que ha encontrado su tope.
¿Qué ha fallado en la preparación de Romain Bardet?
Porque una cosa es quedarse a dos de meta y otra en el puerto anterior al Tourmalet y ceder una barbaridad mientras Emmanuel Macron despacha con Pinot y Alaphilippe.
Una jugada en clave doméstica que desde fuera interpretamos que a Bardet le hará la gracia de un dolor de estómago, más cuando a Pinot le tienen como su “alter ego” desde hace cinco años, cuando ambos ya estuvieron delante en el Tour, y somos de la convicción que en el Mundial Bardet jugó sus opciones personales por delante de guardar la baza del gran favorito Alaphilippe.
Pero al margen de estas conjeturas de clave doméstica, el problema de Bardet es que desde que en esa crono de Marsella casi pierde el podio a manos de Mikel Landa, el Tour de Francia ya no le sonríe.
Esa tercera plaza, tras Froome y Urán fue lo más florido que ha conseguido Bardet en el Tour en los tiempos recientes.
Todo lo demás han sido pasos atrás.
Pasos atrás que sin embargo no quitan que Romain Bardet haya crecido en otras escenas.
Subcampeón del mundo, podio en carreras tan dispares como Strade o Lieja, elemento desestabilizador en Lombardía, Romain Bardet tiene recorrido en otros terrenos.
Y creo que haría bien en planteárselo, porque hubo otros antes que él, con un palmarés de culto que se ganaron el recuerdo y el cariño de la afición sin necesidad de ganar el Tour.
Su rival en lo doméstico, Thibaut Pinot dejó el Tour por un tiempo aparcado, porque le superaba, y ahora ha vuelto más fuerte y convencido.
Y en caso que Bardet lo hiciera, dar un paso atrás en el Tour, volviera y no se saliera bien, que no desespere: Recuerdo corredores como Charly Mottet y Jeff Bernard que muchos les achacarán no haber ganado el Tour, pero que se hicieron una carrera interesante que perdura en la memoria del buen aficionado.
Haría bien Bardet en pensar en otras cosas, y saber que hay vida más allá del Tour y no hipotecar su suerte ni la de su equipo, en corte esperándole hacia el Tourmalet.
¿Para qué?
Su hándicap para el Tour no es la edad, el problema reside en que parece haber tocado techo y que por medio, igual que un día surgió él, llegan otros talentos que amenazan con desplazar esa generación intermedia de la que Bardet forma parte.
Imagen: FB AG2R



