Ciclismo
Romain Bardet, 5 momentos que le definen
Quería dejarle un homenaje a Romain Bardet en 5 brochazos
Ayer en el Dauphiné puso pie a tierra uno de los ciclistas más singulares de los últimos quince años: Romain Bardet.
Solo once victorias figuran en su palmarés, pero sería injusto juzgarlo solo por los resultados, porque Romain Bardet fue mucho más. Tanto, que queremos resumirlo en cinco esquinas…
1. Cuando ayudó a Alaphilippe a salir del terraplén en la Lieja
No hablo de una victoria, ni siquiera de un podio (aunque el de la Lieja-Bastoña-Lieja lo pisó). Hablo de un gesto en el que el tiempo se detiene: la carrera sigue por delante, pero Romain Bardet se para.
Ve que Julian Alaphilippe se ha ido recto hacia un pequeño terraplén, víctima de una de esas caídas que, por muchas veces que las veas, nunca te acostumbras. Bardet baja, lo levanta y lo lleva de nuevo a la carretera para que sea atendido.
Compañerismo y deportividad ante todo. El ciclismo, en su esencia más noble.
2. Su victoria bajo la lluvia para asaltar el podio del Tour
El Tour de 2016 fue uno de los más tediosos que recuerdo. Aburrido, dominado sin piedad por Chris Froome y su Team Sky.
Pero ahí estaba Bardet. Con una Francia todavía sacudida por los atentados de Niza, decide no conformarse. Se lanza en un descenso salvaje bajo la lluvia, camino de Saint-Gervais Mont-Blanc, que corona en solitario.
No solo gana la etapa, también se mete segundo en la general, por delante de Nairo. Fue el verso libre en una edición marcada por el plomo del control y la previsibilidad.
3. El golpe de Rimini y el amarillo del Tour
Una de esas escapadas sin demasiado futuro, cruzando las rutas que llevan hasta Rimini, pasando por San Marino, junto a su compañero Frank van den Broek.
Los dos colaboran, abren hueco, mantienen el margen y llegan a meta con la ventaja intacta. Bardet gana la etapa y, con ella, se viste por primera vez (y única) de amarillo en el Tour. Una despedida perfecta del que fue su último Tour de Francia.
4. El subcampeón con Valverde
Muchos lo habrán olvidado, pero en el Mundial de Innsbruck, en 2018, Bardet fue el primer acompañante de Alejandro Valverde cuando el murciano logró el arcoíris.
Aunque se le asocie sobre todo al Tour y sus podios, Bardet brilló también en otras grandes carreras: Strade Bianche, Lieja-Bastoña-Lieja, y ese inolvidable Mundial. Versátil, valiente y siempre competitivo.
5. El ciclista que estudiaba
Allá por 2013, al final del Tour, recuerdo haber leído un artículo en L’Équipe sobre un joven Bardet.
Tenía las ideas claras: el ciclismo era importante, pero no lo único. Sabía que la vida seguiría más allá de la bicicleta, y se preparaba para ello. Un ciclista con cabeza, con conciencia, con un plan.
Ese “después” le llega ahora, doce años después de haber sido un corredor ejemplar, valiente, competitivo. Un placer disfrutar de elementos así.
Imagen: A.S.O.







