Tadej Pogacar
Tadej Pogacar fue un marciano en Flandes
El primer Tour Flandes de Tadej Pogacar marca un ciclista sin límites
Tras lo de Flandes ayer, ¿cuál es el límite de Tadej Pogacar?
Roubaix, un mundial contrarreloj,.. ¿qué? ¿nos atrevemos a ponerle techo?
Estamos, sin duda, ante un ciclista, como varias veces me han venido diciendo, de época, uno entre un millón, que surge cada ciertas décadas
Tadej Pogacar en el Tour de Flandes, lo dijo nuestro amigo Adrián de Eurosport, y lo vimos coherente, parecía, a priori, un “ciclista eliminable” tras lo visto en A través de Flandes.
Pero una cosa es lo que creamos o pronostiquemos nosotros y otra la realidad que día a día se empeña de escribir un corredor que ha hecho de la zona de confort algo prescindible.
Tadej Pogacar es un doble ganador de Tour de Francia que está cuajando una primavera loca en la que ha seguido dos caminos, el primero, el convencional, resuelto con nota pues renovó UAE y Tirreno junto a su estreno en Strade, y el segundo por aquellas novedades que anunció a finales de año y que tanto interés nos despertaron.
Ahora mismo, tras verle en el Tour de Flandes y, dos semanas antes, en Milán-San Remo, tenemos claro que Tadej Pogacar puede ganar, perfectísimamente ambas carreras.
En una actuación contra toda lógica, fue el factor determinante de sendas carreras, en San Remo fundió, entre otros, a Van Aert en el Poggio, y dejó las fuerzas tocadísimas hasta el final, mientras que en Flandes fue el elemento desestabilizador, desde el instante que puso a su equipo a controlar y dejarle franca la entrada y salida de los primeros tramos de adoquín.
Tadej Pogacar ha escrito su manual para correr Flandes, el suyo propio, adaptado a su forma de correr y competir, dando la cara en todo momento, mermando rivales, cuando no dejándolos en cada cota, abordando cada muro a full desde abajo, sabedor que era su única manera de hacer daño a corredores más hechos y explosivos que él…
Ha sido un espectáculo, una bendición, una carrera de esas que guardaremos para siempre, desde la óptica de afrontarla y desde el momento que un doble ganador del Tour pone en riesgo su corona en la más grande, por hacer aún más tremendo su legado.
Como leímos en más de una ocasión, su actuación fue tan brutal que hizo pequeño a un gigante como Mathieu Van der Poel, en una carrera en la que, lo dijimosdijimos, el neerlandés tiró de todo el oficio del mundo para salir vivo de cada tortura a la que era sometido.
Compitiendo en Flandes ha renunciado a competir, por ejemplo, una carrera que le va perfecta como es la misma Itzulia y en la que dejó un tema pendiente con Roglic.
Porque ya no sabemos qué decir de este corredor, si es un clasicómano que gana el Tour o un vueltómano que gana monumentos.
Sin tanto ruido como otros -ayer se quejó lo justo de la forma que salió del podio-, sin tanto titular de inicio, ni “nuevo Merckx” en la etiqueta, este ciclista ha venido a romper lo establecido y lo tremendo es que,… no se le adivina el techo.
Imagen: UAE Team Emirates




