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Se llama Tadej Pogacar y lo estamos viendo
La admiración por Tadej Pogacar no sólo se explica por lo que gana, aunque esto está siendo histórico
Una de las grandes trolas que nos hemos tragado los que llevamos tiempo viendo ciclismo es que nunca veríamos nada igual a los antiguos, a los clásicos, a aquellos nombres que marcaron la leyenda y épica de este deporte, que nunca habría un Merckx, Coppi o Hinault en nuestras vidas, todo eso nos lo creímos a pies juntillas hasta que llegó Tadej Pogacar.
Recordaréis, han pasado más de cinco años largos, aquel mozalbete debutante en el UAE, ganando la Volta Algarve en medio de una tormenta de ataques, recién aterrizado en el World Tour.
El mismo ciclista que ganaría California ese mismo año y que acabaría explotando en la Vuelta a España.
Respondía al nombre y apellido de Tadej Pogacar, otro esloveno, nos decíamos, a la sombra de Primoz Roglic, intratable esa primavera.
Ese esloveno ha crecido hasta convertirse en el monstruo que es ahora mismo, con 25 ó 26 años, y más de 80 victorias, escribiendo la historia, su historia, de una manera insospechada en un ciclismo en el que crecimos pensando que un ganador de Flandes no podría optar al Tour o que el aspirante al Giro podría con San Remo.
Todos esos cruces imposibles, firmados por los más grandes de todos los tiempos, rara vez visto en la actualidad, todo eso lo ha derribado Tadej Pogacar.
Estamos, si ahora se retirase, ante uno de los mejores ciclistas de historia, pero está aquí de cuerpo presente y operativo, presto a seguir sumando como si no hubiera un mañana, con un hambre atroz y una forma de hacer que deja juella.
Si sumáramos los solos de Porgacar en 2024 nos saldrían no sé cuántos kilómetros en fuga para ganar todo lo que humanamente puede ganar un ciclista en diez meses de calendario.
El otro día dijimos, es la mejor temporada de la historia, la guinda de Lombardía cierra el círculo.
Pogacar ha convencido a jóvenes, no tan jóvenes y viejos.
Arrastra unos números en la bicicleta, durante tanto tiempo, que los amantes de vatios, performance y esas cosas salivan al leerlos.
Al mismo tiempo se equipara con los grandes por separado y todos juntos al mismo tiempo, convence a lo que llevamos mucho tiempo siguiendo ciclismo y nos ha gustado saber de los mejores de la historia.
Se iguala con Coppi en Lombardía, con Lemond en el Tour, empata con Boonen y Cancellara en monumentos y suma etapas como lo haría Eddy Merckx.
Mirad la dimensión de los nombres y disfrutadlo.
Y si un día pita, espero que no, yo no veo ciclismo cruzando los dedos para que uno pite, ya le caerá el plomo de la historia y la justicia sobre su cabeza…
Imagen: A.S.O./Hervé Tarrieu





