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Alex Aranburu en Movistar: muchos puntos pero poco lucimiento
El periplo de Aranburu en Movistar se cierra con cuatro triunfos
A secas, y de primeras, no podemos decir que el balance de Alex Aranburu en el Movistar Team sea malo, pero sí que nos parece mejorable.
Estos tres años en el equipo azul se resumen en cuatro victorias, pocas para lo que venía prometiendo de Astana, pero muchos puntos que en la tan cacareada clasificación UCI han sido decisivos para mantener al equipo en la primera división.
Con Aranburu y Movistar vemos la paradoja de este ciclismo en el que muchas veces rascar unos buenos puntos es la mejor noticia, incluso a costa de sacrificar el espectáculo.
Hablamos de un ciclismo matemático y frío en el que la conexión del ciclista con el aficionado se deteriora de forma irremediable.
Alex Aranburu fichó por Movistar, proveniente de Astana, como un potencial anotador, y no sólo por la etapa que ganó en la Itzulia y sí por ser partícipe de momentos muy celebrados, como aquellas llegadas en Tirreno en medio de Alaphulippe en campeón del mundo, Van Aert y Van der Poel.
Ese Aranburu pisó el top ten de San Remo y Het Niuewsblad y formaba parte de capítulos tan especiales como aquella fantástica última etapa de la Itzulia en la que parten el pelotón bajando, con Omar Fraile, y propician uno de los mejores Roglic vs Pogacar de la historia.
Ese ciclista pluriactivo, presente en gran parte de la campaña es lo que fichó Movistar.
En lo que entonces me pareció un paso atrás, hoy me lo sigue pareciendo, aunque con matices.
En Movistar, Aranburu ha sido uno de los ciclistas más fiables en las vacas flacas de hace dos años, cuando su triunfo en el Tour de Limousin significó el inicio de la remontada del equipo, mucho tiempo en el límite del descenso.
En ese momento, el guipuzcoano se convirtió en un surtidor sólido y fiable de puntos demostrando que siempre estaba ahí, pero algo acababa fallando.
En ese sentido, es brutal la cantidad de plazas de honor que ha firmado en las mejores carreras, sin opción a dar el paso al peldaño más alto del cajón.
¿Le ha faltado alguien a su lado?
Posiblemente sí, pero en estos terrenos Movistar siempre ha adolecido de tener gente que rodee a sus buenos “llegadores”, sin ir más lejos con Gaviria en el Tour.
Al mismo tiempo, Alex Aranburu ha tenido la mala fortuna de que en este ciclismo las fugas no llegan, no se dejan marchar y él, sin ser un velocista top, podría resolver bien en grupos pequeños.
Ahora se marcha a Cofidis, donde muchos ciclistas españoles han crecido para cultivarse un palmarés a su medida, tipo Ion Izagirre y Jesús Herrada.
Espero Alex corra la misma suerte.
Imagen: GFR/Marcel Hilger





