Ciclistas
Greg Van Avermaet, ha sido un gustazo
Greg Van Avermaet ha sido un ciclista omnipresente
Mi primer recuerdo de Greg Van Avermaet se va 2008 y la primera Vuelta que gana Alberto Contador.
Ganó una etapa en mitad de carrera, en Sabiñánigo en un pequeño sprint ante Davide Rebellin y Juan Antonio Flecha, abriendo la libreta de cuentas para ser el ganador de la regularidad de la ocasión.
Desde entonces, siempre ha estado presente, pero sobretodo siempre disputándolo todo, sin dejar recodo de energía en el depósito, trasladando una impresión muy complicada de lograr: dejarse en la carretera un poco más de lo que tenía.
No ha sido el mejor de su generación, incluso tuvimos no hace mucho a Oscar Freire en el podcast, admitiendo que un ciclo en el que Greg Van Avermaet es campeón olímpico quizá no sea el más brillante de la historia.
Yo no estoy de acuerdo, el belga ha estado donde ha podido y ha llegado, pero sobretodo lo ha estado entre grandísimos ciclistas, campeones de época como Fabian Cancellara, Tom Boonen y Peter Sagan, rivales que hablan del tamaño de su gesta en la carretera.
Logró más de 50 victorias y en su haber esos meses mágicos entre 2016 y 20178 cuando pareció saldarse todas las cuentas que le debía el ciclismo de golpe cerrando un círculo que fue de etapa en el Tour más oro olímpico a la mismísima París-Roubaix, una guinda merecidísima que no todos los grandes ciclistas que hemos visto han conseguido para su palmarés.
El Greg Van Avermaet de esos días fue lo mejor que le vimos en lo deportivo, combinado con excelentes ciclistas, primaveras con Stybar, Geraint, Sagan y el belga, primaveras que fueron la antesala de las presentes, pues allí se corría como si no hubiera un mañana.
Le quedó el sinsabor de no ganar el Tour de Flandes.
Y eso que remó más que nadie, hace nueve años para lograrlo, pero el Fabian Cancellara de 2014 era un ciclista tan evolucionado que era capaz de llegar en grupitos y rematar con éxito.
Aquella tarde nadie mereció el triunfo en Oudenaarde como Greg, pero corría contra un grande de siempre.
Años después, la edición que ganó Gilbert, en esos días que todo lo ganaba (venía de ganar Het Nieuwslad, Harelbeke y Wevelgem) no pudo entrar en la terna por aquella famosa caída con Sagan y Naesen en el Oude Kwaremont.
Peter Sagan, como Greg, también lo deja a final de año.
Entre ambos surgió una rivalidad sana en la que el belga se erigió un poco en bestia negra del eslovaco.
Nada que ver con tiempos recientes, con la irrupción de estos monstruos presentes que han empequeñecido nuestra percepción de los que había antes.
Pero que no se os olvide, si un día vais a Flandes, si vistáis el museo del Tour de Flandes o cualquier otro templo de ciclismo del lugar, si os cruzáis con él, recordad que más de cincuenta monumentos le contemplan.
No hay tantos con tanto oficio.





