Ciclismo
Monumentos: ¿Cuánto tardardá Pogačar en igualar a Merckx?
A este ritmo Pogačar empataría los 19 monumentos de Merckx en dos años
La tiranía de Tadej Pogačar ha dejado de ser una racha para convertirse en un asedio a los libros de historia.
Lo que estamos viviendo no es solo un dominio coyuntural; es la demolición de los muros que separaban el ciclismo moderno, el de la superespecialización, de aquella época en blanco y negro donde un solo hombre devoraba todo lo que encontraba a su paso.
Decir hoy que el esloveno puede igualar los diecinueve monumentos de Eddy Merckx ha dejado de ser una quimera o un titular de trazo grueso para transformarse en una posibilidad estadística real.
Con la inercia que maneja, la insultante juventud que atesora y la distancia abismal a la que sitúa a sus rivales, el trono del Caníbal ya no está blindado.
Pogačar no se limita a ganar, sino que aplasta la concurrencia en una era que, paradójicamente, presume de tener una generación excelsa.
Vuela sobre cualquier terreno que se le proponga, flotando sobre los adoquines con la naturalidad de quien lleva toda la vida entre piedras, con la misma solvencia con la que corona el Tourmalet, Hautacam o sentencia en La Redoute.
Las cifras son asfixiantes: ha conquistado siete de los últimos nueve monumentos en los que ha tomado la salida.
De hecho, encadena cinco triunfos consecutivos en estas citas, donde solo el estado de gracia de Mathieu van der Poel en San Remo y Roubaix el curso pasado evitó un pleno que habría resultado casi pornográfico para la competición.
Lo que hasta hace nada era un tabú sagrado es ahora una realidad tangible.
Alguien del presente le discute la jerarquía absoluta a Merckx en cantidad y, sobre todo, en calidad.
Pogačar no necesitará siete San Remos para equilibrar la balanza porque su ratio de éxito en escenarios diversos es superior.
En este ciclismo de nichos, él derrota a especialistas como Van Aert o Van der Poel en las clásicas y, sin solución de continuidad, tumba a Vingegaard o Roglič en las grandes vueltas.
Ha dejado atrás a leyendas como De Vlaeminck en el cómputo global, reina en Flandes y Lombardía, y sigue ensanchando su palmarés en Lieja.
El círculo se va cerrando con diferencias propias de otra época, distancias de gran vuelta concentradas en un solo día de competición.
Si logra conquistar Roubaix, no quedarán resortes intelectuales para negar que estamos ante el ciclista total. Su crecimiento no tiene techo porque su ambición no conoce la fatiga, hasta el punto de que plantearse el asalto a los cinco monumentos en una misma temporada ha dejado de ser una fantasía para ser un objetivo posible.






