Ciclismo
Miedo a que Pogacar y Vingegaard repitan esto más veces
Vingegaard y Pogacar juegan en otra liga… y los sprinters lo sufren
Hoy por hoy, el ciclismo tiene dos nombres que lo cambian todo: Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar.
Son tan superiores que han desarmado por completo el libreto clásico del pelotón.
Ya no existen esas etapas “tranquilas” donde los equipos de los sprinters llevan todo controlado para definir en los últimos 200 metros.
Ahora, si a uno de estos dos se le cruza un cable, te atacan hasta en el llano.
Lo dijo claro Pascal Ackermann, sprinter puro, después de la etapa 1 del Dauphiné: “Si Vingegaard ahora ataca hasta en el llano, es un problema”. Y no se equivoca.
Porque cuando Jonas decide probarse, da igual si hay montaña, repechos, viento o lo que sea: rompe la carrera igual.
Y los sprinters, como Ackermann, terminan fundidos antes de llegar al final.
La realidad es que Vingegaard y Pogacar están tan por encima del resto, que incluso cuando el terreno no les favorece, son capaces de colarse en los primeros puestos.
Suben mejor que nadie, pero también aguantan en etapas explosivas y hasta se meten en sprints reducidos.
¿Resultado?
Los equipos que venían trabajando toda la etapa para colocar a su sprinter en cabeza, se quedan sin premio.
Y los velocistas, con la cara larga.
Y lo más loco es que ni siquiera están corriendo a fondo todavía. Esto recién arranca.
Si Vingegaard ya empieza a atacar en cotas cortas o en finales nerviosos, imaginate lo que va a hacer en el Tour con piernas de verdad.
Así está el ciclismo hoy: dos extraterrestres que corren como si fueran de otra categoría, y un montón de tipos talentosos, pero que tienen que adaptarse a una realidad en la que ya no mandan los de siempre.
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