Connect with us
Leaderboard 1 XX
Leaderboard 2 XX

Síguenos y subscríbete

Como estar informado y participar en sorteos de carreras y productos, NO TE LO PIERDAS!

Ciclismo antiguo

Los nueve mejores ciclistas que más he disfrutado

Publicado

en

World Fondo WT – Epic

Una lista totalmente subjetiva sobre mi nueve ciclista ideal

Como toda lista que aterriza en este mal anillado cuaderno, sin más intención que ponernos a recordar buenos momentos y mejores victorias, quería compartir mi manuscrito de nueve ciclistas que he tenido ocasión de ver en directo, haciendo de las suyas y escribiendo en letra bien marcada la historia del deporte más bello del mundo.
Esta vez vamos por orden y el primero, cosa que no he visto igual en la vida, os sugiero el nombre de Miguel Indurain, el corredor más poderoso que hemos tenido la suerte de apreciar sobre la máquina, ejerciendo un dominio, casi sin titubeos durante cinco años seguidos en el Tour, algo que no creo que se haya visto antes, salvo que los viejos del lugar me contradigan.
Por que la historia está llena de grandes mitos, apellidos perennes y gestas que no responden a una generación, interpelan a la masa en general, pero el control y dominio que Miguel ejerció sobre el Tour y un par de Giros, con la laguna de la edición que le ganó Berzin, es complicado replicarlo, por no decir que imposible.
Coetáneo a Miguel Indurain, Laurent Jalabert nos resultó el ciclista total, un heredero digno de los campeones de antaño que todo lo querían, todo lo disputaban, ciclista diez meses del año y por que en los otros dos no había calendario.
Jalabert domó todas las artes, fue un velocista de un inicio, acabó ganando en grandes cimas y hasta llegó a coronarse campeón del mundo contrarreloj.
Jalabert Mende JoanSeguidor
Fue una gozada disfrutarlo, y en su haber figura la temporada más increíble que jamás haya visto, la de 1995, con triunfos tan dispares como San Remo y Vuelta, pasando por el Tour y todo aquello que se cruzó en su camino.
Jalabert fue uno, pero hubo uno antes y otro después que ponen marco a sus gestas.
Sean Kelly era un irlandés que deshojaba tréboles de cuatro hojas, con una relación de servicios impecables, campañas equiparables o mejores a la mejor de Jalabert, que en mis años mozos me enseñó que el ciclismo es una alquimia, una mezcla no escrita de sacrificio pero también de humildad y constante aprendizaje.
El lujo para el ciclismo fue que él fuera ciclista.
Tras ellos Alejandro Valverde supuso siempre lo más parecido.
Que en ocasiones, nos parezca que pudo habernos dado más, o un poquito más, no implica que en este mal anillado cuaderno nos rindamos al que consideramos un prodigio de este deporte, con casi dos décadas de ciclismo, con dos paréntesis, sanción y lesión, que no le han quitado un ápice ni de apetito ni de calidad.
Su palmarés es excelso, pero pensar que podría serlo más es tan humano como las decisiones que han guiado su carrera.
[elementor-template id=»36790″]
 
En terreno de velocidad, hemos disfrutado de no pocos fenómenos, siempre fuimos de Jean Paul Van Poppel, pero nadie nos impresionó tanto como Marcel Kittel cuando, en sus mejores años, que no fueron muchos, resultaba intratable en las llegadas en grupo.

El rubio alemán sucumbió demasiado pronto a la increíble presión que debe gestionar esta gente, pero ello no quita que el tiempo que estuvo ahí le considerábamos favorito inapelable en cada sprint.
Como cuando Fabian Cancellara tomaba parte en cualquier Flandes o cualquier Roubaix en la que llegaba a full.

Cancellara, uno de sus últimos despieces


El suizo nos parece una leyenda de este deporte, marcando una evolución que no muchos podrían firmar, pues demostró que supo ganar en todos los registros, pero sobretodo manejando fugas y llegadas en pequeños grupos, un talón de Aquiles que le veíamos esos años que se imponía solo y a lo bruto.
De época de Indurain, Tony Rominger era el corredor redondo, como su pedaleo, que, creciendo en la alargada sombra del navarro, hizo su camino y forjó un riquísimo palmarés que tuvo de todo y de todas las clases.
Rominger en forma era un martillo pilón sobre los rivales, marcando en todos los terrenos, inapelable para arriba, perfecto contra el reloj y con un apetito infinito.
Y para el final dos de los que hablamos no hace tanto, nuestros estrategas de cabecera, Vincenzo Nibali y Greg Lemond.
Del primero, que ha sacado un palmarés gourmet a base de mover la pizarra mucho mejor que rivales superiores sobre el papel, del segundo, que casi lo mismo, que hablamos de un tío que, a pesar de ser un chuparruedas para muchos, era inteligencia pura sobre un cuerpo que nunca volvió a ser el mismo tras ese accidente de caza.
De no haber mediado éste, mucho me temo que la cifra de tres Tours se quedaría corta…

 
 
Continuar Leyendo
6 Comentarios

6 Comments

  1. Pablo

    27 de diciembre, 2020 En 16:36

    Con Zülle Ullrich y Pantani de remata la mejor década del ciclismo en cuanto a espectáculo y clase (temas turbios aparte)

  2. Alberto

    27 de diciembre, 2020 En 18:41

    Llegador. Mario cipolini
    Escalador. Marco pantani.
    Líder del equipo. Indurain
    Gregario de lujo. Alberto contador
    Y muchos otros

  3. Miguel

    28 de diciembre, 2020 En 14:57

    Poco ciclismo has visto , ni subjetivo ni objetivo.

  4. Mikel

    30 de diciembre, 2020 En 14:13

    Y tan subjetivo…
    No digo que Kittel fuera malo, pero dejar fuera de la lista a Cavendish ganador de 30 etapas del Tour y capaz de ganar más de 6 etapas en Grandes Vueltas durante 4 años seguidos (además de un mundial) no es justificable.
    Otras elecciones pueden ser más discutidas, pero en la del esprinter has patinado…

  5. Diana

    18 de marzo, 2021 En 23:28

    U Óscar Freire, con tres mundiales a sus espaldas y que en boca de «Perico», en Italia, sería Dios…

Dejar Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ciclismo antiguo

Euskaltel-Euskadi: el mejor ocho de la historia

Publicado

en

World Fondo WT – Epic

Con este equipo, recordamos lo más granado de la primera etapa del Euskaltel-Euskadi

Hace un tiempo leímos un tweet sobre la suerte que correría un equipo vasco surgido de los corredores que un día corrieron en el Euskaltel-Euskadi, alguno de ellos aún en activo.

Bajo la dirección de Juanjo Oroz, técnico del Kern Pharma, y Jorge Azanza, hoy en la dirección del Euskaltel versión 2.0, tendríamos un ocho capitaneado por Mikel Landa (Bahrain), con la segunda baza de Ion Izagurre (Cofidis), la ayuda de Pello Bilbao (Bahrain) y Gorka Izagirre (Movistar) en las grandes montañas,  Jon Aberasturi (Trek) buscando opciones en las llegadas, y la labor impagable de Omar Fraile y Jonathan Castroviejo (Ineos) sin olvidar el valor infinito de Mikel Nieve, recién retirado. .

La calidad de ese 8 abre la puerta de la nostalgia y del recuerdo de aquel primer Euskaltel que acabara de forma triste y abrupta hace ya 10 años.

«Lo viví muy triste. Sé que había una presión enorme por los dichosos puntos UCI  y que la gente no acabó de entenderlo» nos contó Haimar Zubeldia en una charla del confinamiento.

Pero hasta entonces, el sueño que Miguel Madariaga materializó tras tantos y tantos Tours tramando sobre un equipo vasco en la mejor carrera del mundo tuvo un gran recorrido, veinte temporadas entre los mejores del mundo, con épocas muy crudas, antesala de otras que fueron increíbles.

Y de ese trayecto queremos daros nuestro 8 histórico del Euskaltel Euskadi, un ocho que, como el que podría correr ahora bajo esos colores, aúna un palmarés que lo tiene casi todo.

Sólo faltó una grande, la que tuvo a tocar Igor Antón en la Vuelta 2010.

Por lo demás, un equipo de impresión.

Empezamos por el propio Igor Antón, un ciclista que puso su nombre en cimas del tamaño del Zoncolan y que creo que tuvo que haber ganando la Vuelta de 2010.

Está claro que no sabíamos qué podía haber pasado, pero la primera Vuelta de Vicenzo Nibali estaba en manos del vizcaíno hasta que en la base de Peña Cabarga se fue todo al traste.

Si tiramos de históricos del inicio deberíamos irnos a uno que no estuvo mucho tiempo, pero que marcó el camino.

Iñigo Cuesta era un burgalés de fortuna en Euskadi que firmó cuando la Vuelta se corría en abril la primera actuaciones de mérito -con el permiso de Sagasti- de un equipo cuya salida a carrera ya era un éxito.

El éxito de un milagro entre mil penurias y números que no salían

De esa época surgió el tipo gruñón y distante que parece Roberto Laiseka, pero que en las distancias cortas gana, y mucho.

Laiseka partió de cero con el equipo y en él hizo toda su carrera, abriendo horizontes en Vuelta y Tour, demostrando que aquella masa naranja que llenaban las cunetas de los Pirineos de pasión y ruido llevaban en volandas a los suyos.

Seguimos con Mikel Nieve, austeridad navarra, un ciclista que siempre habló en la carretera, iniciando aquí una de las carreras más valiosas que visto, con ciertas perlas en un palmares que no están reñidas con una utilidad apreciada por grandes líderes.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

Los aros olímpicos del Euskaltel los pone obviamente Samuel Sánchez 

Como Iñigo Cuesta un ciclista no vasco, aunque muy apegado a Güeñes, con toda la trayectoria en la zona y uno de los mejores palmarés de alguien vestido de naranja.

Al margen del oro olímpico, sumadle etapas en la Vuelta, aquella de Cuenca del descenso temerario, y en el Tour sumados algunos podios en grandes vueltas.

En ellos podría haber estado el que considero ciclista más espectacular que dieron los naranjas, Iban Mayo y su loco año 2003, cuando nos hizo creer que podría ser una amenaza real al propio Lance Armstrong siendo partícipe de dos momentos singulares para el equipo.

Iban Mayo Alpe d´ Huez JoanSeguidor

El primero ganando en Alpe d´ Huez, el otro coronando el Tourmalet con Ullrich y el mentado Armstrong más Haimar Zubeldia, el campeón más discreto pero a la vez regular que dio el Euskaltel.

Un tipo que sin hacer ruido ha reunido una intensa colección de participaciones y top ten en grandes, especialmente en el Tour, pero que no le hizo ascos trabajar para otros cuando se terciaba la necesidad.

Sobre remozada versión de Euskaltel, Haimar Zubeldia nos admitió que «es ilusionante. Desde la parte que me toca, desde Etxe Ondo, ves que las cosas vuelven a salir, poco a poco. Que Euskaltel volviera nos saco una sonrisa a todos»

¿Volverá a ser lo que fue? le preguntamos.

«¿Por qué no? entonces ya llegamos» concluyó

Y el octavo hombre quizá no sea el más sonoro, pero su corazón y omnipresencia le valieron subir al podio de París: hablamos de Amets Txurruka, un ciclista que sólo podías querer y un símbolo.

Cuando prescindieron de él, la presión sobre el equipo se redobló de tal manera, que muchos vieron una inaceptable pérdida de esencia e identidad.

Ahora que ya les hemos normalizado en la carretera de nuevo, comprendemos si una cosa tuvo aquel equipo fue que muchos aspectos no se explicaban por la razón y sí por una emoción que sigue erizando la piel cuando te acuerdas de ellos.

Imagen: @Orbea

Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

La Vuelta 1991 por Melchor Mauri y Marino Lejarreta

Publicado

en

World Fondo WT – Epic

Vuelta de 1991, frío, relojes, zozobra y… Melchor Mauri

Sucede algo curioso con la Vuelta a España 1991, una carrera que, a pesar de la trascendencia que le atribuimos a la suspensión de la etapa de Pla de Beret, cuando escarbas un poquito ves que el triunfo de Melchor Mauri fue inapelable.

Una edición histórica que cayó en manos del catalán que luego lograría repetir top ten un par de veces, más su sexto puesto en aquel Tour que voló con Jalabert camino de Mende.

La Vuelta 1991 esconde muchos matices, desde el «partido a partido» que se impuso Melchor Mauri, al cambio de líder en ONCE y uno de los desenlaces más inesperados de los tiempos modernos.


Aunque, si hacemos memoria recordaremos que aquella carrera tuvo 100 kilómetros de contrarreloj llana, más otra de tríos, una por equipos y la cronoescalada de Valdezcaray.

¿Qué sería hoy de Mauri en las grandes? le preguntamos al ganador de aquella carrera, acompañado de Marino Lejarreta para recordar aquellos maravillosos años en los que hacíamos tretas mil para saber de la carrera mientras estábamos en clase…

Antes, un par de pronósticos, el de Antonio Alix (Eurosport) sobre Remco Evenepoel y Nacho Labarga (Marca) sobre Tadej Pogacar

Shimano – Leaderboard 1024×300

Este podcast cuenta con el patrocinio de Tuvalum.com

Tuvalum es la web líder en Europa en compraventa de bicicletas de segunda mano certificadas y revisadas por mecánicos.

Si quieres vender tu bicicleta, súbela a Tuvalum y en 48 horas te la tasan y te hacen una oferta de compra directa. Ellos se encargan de todos los trámites, recogen la bicicleta en tu domicilio y te hacen el pago en tu cuenta bancaria. Sin tener que quedar con desconocidos.

Y si lo que quieres es comprar una bicicleta, en Tuvalum tienes el mayor catálogo con la mayor garantía, porque todas las bicicletas usadas son revisadas por un equipo de mecánicos y se entregan con 12 meses de garantía.

Si estás pensando en comprar o vender una bicicleta, Tuvalum.com.

Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

Charly Mottet estaba en todas las batallas

Publicado

en

World Fondo WT – Epic

En todas las fotos de mi ciclismo de adolescencia salía Charly Mottet

Tiempos lejanos, pero tiempos guapos, en la historia del ciclismo que cabalgó entre los ochenta y noventa hubo un ciclista que hoy hubiera sido muy valorado por estar siempre ahí presto, pero que entonces, con todos mucho más centrados en el rendimiento de las grandes vueltas y entre grandes figuras de siempre, pasó más de puntillas, hablamos de Charly Mottet.

Más de sesenta victorias le contemplan y algunas muy destacadas, en medio de dos generaciones que acapararon el trono ciclista durante casi veinte años.

Charly Mottet no fue de la quinta de Perico, Roche, Fignon y Lemond, ni perteneció a la de Indurain, Breukink, Bugno y Raúl Alcalá.

Remó en medio de todos, en un país que no era consciente de la sequía que se le venía encima en el Tour, hoy aún dura la misma.

Ni en una, ni en la otra barca, entre dos mares, pero ello no le impidió tener brillo propio, incluso en ese ciclismo, el francés, en el que el rey sol era rubio con gafas redondas y que respondía al nombre de Laurent Fignon.

Ambos compitieron fueron avispillas en el Systeme U, hasta que Mottet decidió dejar «chez Guimard» y emprender la aventura del RMO.

En sus diez años de profesional se aupó al podio no pocas veces y en carreras del nivel de Dauphiné, Lombardía, Romandía y una que dominó hasta tres veces, el Gran Premio de las Naciones, el oficioso mundial contrarreloj que ponía el colofón a cada final de temporada como si fuera un pase de modelos, con cascos, bicicletas y skinsuits que adelantaban la moda que habría de venir.

Fue segundo en el Giro que dominó Bugno de inicio a fin, y logró dos etapas en la Vuelta y tres en el Tour, una de ellas aquella famosa de Jaca, en 1991, en la víspera de Val Louron y con la prensa española cabreada por la actitud de Banesto en carrera.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

Pero entre esa tela de triunfos que le situó tan arriba, hay uno que queremos destacar y que le permitió proclamar: «He llegado más alto que el Montblanc, he ganado tras 4800 metros de desnivel«.

Lo dijo exultante tras ser el primer ciclista en inscribir su nombre en la historia de la Clásica de los Alpes, una carrera que con el tiempo se erigió como efímero test para el Tour entre grandes nombres.

Eso fue una tarde de mediados de mayo del 91, en la primera edición de una carrera que con los años sería un buen termómetro para el inminente Dauphiné, a la corta, y el Tour de Francia a la larga.

Mottet logró ese triunfo en las montañas que rodeaban la ciudad alpina y termal de Aix-les-Bains en escapada junto a Robert Millar.

Ambos llegaron solos al final para jugarse el triunfo de una forma increíble para una carrera alpina, en un sprint con sur place incluido a trescientos metros de meta

Mottet, más rápido, acabó con las opciones del escocés de larga coleta y violenta pedalada.

Cómo zarandeaba la bicicleta el ciclista que hoy se llama Philippa York y firma artículos ciclistas en la prensa anglosajona.

Aquella edición inaugural sólo acabaron unos treinta ciclistas de los ciento veinte que salieron.

En esos contextos de dureza extrema, Mottet también era un maestro.

Imagen: CapoVelo.com

Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

El día de ciclismo más duro de la historia: Hampsten en el Gavia

Publicado

en

World Fondo WT – Epic

Para Hampsten el agujero blanco del Gavia fue la catapulta a su Giro de Italia

En días de frío, vamos a irnos a los extremos, a Hampsten, el Gavia y el Giro, y todos tenemos claros esos días que los ciclistas excedieron sus funciones en el pelotón y se adentraron en las tormentas más terribles de la historia de este deporte que rara vez se paraba ante algo o alguien.

Si nuestro viaje a de ir a un extremos, vamos al Giro 88, 35 años van a pasar ya, al Gavia y a la gesta de Andrew Hampsten, el ciclista se conoció como «el conejo», aunque fuera un poco peludo y muy huesudo escalador.

Hoy nos preguntamos qué pudo haber sucedido, qué desgracia podríamos haber leído sobre aquella tarde de mayo de 1988 en el Gavia, cuando la gran nevada sobrevino sobre un destrozado pelotón del que emergió un ciclista americano con gafas de esquiador llamado Andy Hampsten.

Lo cierto es que en tiempos modernos, los que nos ha tocado vivir, cuando vemos una jornada en el alambre de la suspensión o recorte por mor de la meteorología, siempre nos acordamos de ese para agarrarnos a eso de que «cualquier tiempo pasado fue mejor».

Lo hicimos el día que el Giro recortó la etapa de Cortina hace dos años o aquel del 2020 que llovía tanto y el pelotón presionó para que se acabara recortando.

El ciclismo actual, puesto negro sobre blanco sobre el que un día conocimos, no sale bien parado en esta comparación, pero a veces me pregunto si no hubo días en los que se jugó con fuego.

El Giro de hace diez años tuvo un par de jornada comprometidas: el día que Visconti ganó en el Galibier bajo una tremenda nevada, y a los pocos días Nibali hacía lo propio en Lavaredo.

El Giro 2023 vuelve a Lavaredo

También cuando Nairo se vistió de azul «Tirreno» en la cima del Terminillo.

El día que el ciclismo rozó la calamidad fue ese del Giro de 1988 y la famosa etapa del Gavia

Fue un cinco de junio, primavera en los Dolomitas, primavera a medias -como cuando Perico y Carlos de Andrés hablan del verano francés-, más cuando la tarde antes a esa jornada todos los informes apuntaban a un tiempo apocalíptico en la subida al Gavia.

Por la mañana, a sabiendas que la cosa se iba a poner fea, Mike Neel, director deportivo del Seven Eleven, ya planteó una logística especial.

A trescientos metros de la cima del Passo di Gavia, situó un coche con bebidas calientes para los corredores

Arriba del todo, aposta un segundo vehículo cargado de ropa seca.

Antes de llegar allí, el fin del mundo.

Ya en el tramo sin asfaltar del principio, el escapado Johan Van der Velde trepaba en medio de una nevada que convierte la ruta en un lodazal, pues el Gavia tiene tramos sin asfaltar.

La suya fue una aventura feroz, que ha pervivido en el tiempo y el recuerdo del aficionado, que no tendría el final perseguido, pues en el grupo de contraataque salieron los capos, con Erik Breukink en cabeza, y Andy Hampsten con él, para conquistar el Gavia más indomable de la historia.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

Aunque Van der Velde fue el primero en coronar, sería cazado por neerlandés y americano al pararse en la cima por abrigarse ante un descenso que se anunciaba horrible

Perico no trató ni ponerse los guantes ante la inutilidad de sus manos ateridas de frío y humedad, lo hizo en medio de aficionados que prestaron sus anoraks a los ciclistas.

La bajada presentaba curvas cerradas con pendientes del 16%, un reto que dejaba la monstruosa subida en una anécdota, una cuestión de supervivencia que los del Seven Eleven supieron prever mejor que otros.

Al margen de los coches en la cima del Gavia, Andy Hampsten se había untado de vaselina de la cabeza a los pies.

El resultado lo vimos, Hampsten llegó con Breukink escapado a la meta de Bormio para empezar a encarrilar un Giro histórico, pues sería el primero que ganaría un estadounidense, algo que no hemos visto repetirse.

A media hora de los ganadores, llegaron los preferidos de la afición, Visentini & Saronni, como muestra de las diferencias que se abrieron ese día.

El Gavia, un puerto con más de sesenta años de tradición en el Giro había pasado a la historia para ser recordado anualmente, cada vez que el pelotón afronta una jornada que entra en los cánones de los extremos del frío.

«Poco sabíamos del Gavia y ni si siquiera quisimos reconocerlo por adelantado. De repente me vi en pistas de tierra y en medio de paredes de seis metros de nieve. Me sentí como Fausto Coppi» dijo Imerio Massignan, el primero en coronarlo el año 1960.

Imagen: Ciclismo épico

 

Continuar Leyendo

Lo + leído