Ciclismo
La primavera total de Tadej Pogačar
Es posible que no volvamos a ver una primavera como la de Pogačar
Reposado y pasados unos días desde la Lieja-Bastogne-Lieja, en cuyo boulevard final podemos dar por finalizada la primavera, se puede concluir que Tadej Pogačar ha firmado uno de los periodos más impresionantes que se recuerdan en la historia del ciclismo y lo hace tras una campaña, la pasada, que entró entre las mejores jamás vistas.
Echando mano de retórica francesa, L’Équipe lo tituló como “una monarquía absoluta”, y no es para menos.
El esloveno ha dominado las Clásicas de primavera con una soltura que recuerda a los años dorados de Eddy Merckx.
Nueve monumentos ganados ya, superando por uno a Mathieu Van der Poel y alcanzando a leyendas como Fausto Coppi y Sean Kelly.
Ahora nos queda saber cuándo dará caza a Roger de Vlaeminck.
Y eso no es todo: ha sido podio en los cuatro primeros Monumentos del año, una hazaña que solo Merckx y Kelly habían logrado.
Carreras tan dispares como San Remo, Flandes, Roubaix y Lieja, como dijimos ganó las dos belgas, y subió al cajón en las otras dos, sus registros sobre la bicicleta son inabarcables.
Ha volado en Flandes, ha rematado con autoridad en Lieja, y ha estado siempre delante, incluso cuando no ganaba.
Leemos que en los 16 monumentos recientes (excepto cuando se cayó en la Lieja de 2023), no ha salido del top 5.
Números de Play Station, volando a una media de casi 42 km/h en Liège, con un 47% de victorias en monumentos disputados, Pogačar ha destrozado cualquier idea de que no se puede ser bueno en los adoquines y en las Ardenas al mismo tiempo.
Pero cuidado con pensar que esto será algo habitual.
El propio Pogačar lo ha dicho claro: repetir esta barbaridad cada año es muy poco probable.
Este 2024 todo se alineó. Buen tiempo, calendario inteligente, pocas carreras y una forma física impecable.
Además, su equipo, el UAE, planificó al milímetro sus descansos, y la competencia, en muchos momentos, no supo o no quiso organizarse para hacerle frente.
Eso que decimos que a veces parece que bajan los brazos.
Y sí, él mismo reconoce que fue duro. Que hubo altibajos. Que sin lluvia en Bélgica todo fue más llevadero.
Pero también admite que si en 2025 decide correr el Giro o ajustar su calendario, esta locura de primavera podría no repetirse.
Ahora la culpa será del Giro.
No todo depende de las piernas; también pesa el calendario, el cuerpo, y claro, el factor humano.
Así que sí, esta primavera ha sido legendaria. Pero no es una rutina, es una excepción. Pogačar ha escrito historia, aunque él diga que no le interesa eso.
Lo que está claro es que ver algo así otra vez no está garantizado.
Si 2024 fue la primavera perfecta, lo fue precisamente porque es casi irrepetible.









joseba usabiaga
1 de mayo, 2025 at 21:18
Es primavera perfecta del 2025…