Ciclismo
¿Qué fue de Floyd Landis?
El gravel americano tiene un nombre famoso: Floyd Landis
Casi han pasado 20 años, pero recordaréis que Floyd Landis fue uno de esos nombres que todo el mundo conocía allá por 2006, cuando ganó el Tour de Francia.
Pero la alegría le duró poco: a los pocos días saltó la bomba del dopaje y lo descalificaron, una carrera que acabó en el palmarés de Oscar Pereiro.
Lo suspendieron por dos años y entró en bucle hasta que, más tarde, terminó admitiendo que había hecho trampa y fue quien terminó destapando el escándalo de dopaje de Lance Armstrong.
Le despecharon en el entorno del tejano y él se cobró su pieza.
O sea, pasó de héroe a villano, y luego a denunciante. La montaña rusa de la altísima competición.
Leemos que después de todo eso, se alejó del ciclismo por completo. Durante años no quiso ni ver una bicicleta, simplemente no le apetecía montar, que había perdido toda la motivación.
Se dedicó a otra cosa totalmente distinta: montó un negocio de marihuana en Leadville, Colorado, llamado Floyd’s of Leadville, donde vende productos con CBD.
Le fue bastante bien con eso, y así estuvo unos nueve años sin tocar la bici.
Entre tanto, se acomodó, se puso algo sedentario y reconocía que se había vuelto vago.
Con el paso del tiempo, el cuerpo empezó a pasarle la factura. Se despertaba con dolor de espalda y se sentía fuera de forma.
Ahí fue cuando decidió volver a pedalear, poco a poco. No fue fácil, pero le volvió a coger el gusto.
Ahora, que está por cumplir 50, dice que cuesta mucho más recuperar el estado físico.
Empezó a meterse de nuevo en el ambiente, pero de forma más relajada.
Participó en eventos de gravel como los Belgian Waffle Rides y el SBT GRVL, aquí no hay tanta presión, hay estaciones para parar a comer, y se puede disfrutar el día sin agobios.
En uno de esos eventos, en Arizona, tuvo una caída fea y se rompió la clavícula. Pero no se rindió.
Volvió a intentarlo en California, con un poco de miedo pero también con muchas ganas.
En 2022 también armó un equipo de ciclismo off-road con hombres y mujeres, usando parte del dinero que ganó con la demanda contra Armstrong.
Duró un año, pero para él fue algo importante. Ahora vive tranquilo en Leadville.
No tiene intención de correr grandes pruebas, ni maratones ni carreras extremas.
Le basta con salir a pedalear, disfrutar del paisaje, recordar buenos tiempos en lugares como San Diego y, sobre todo, tomarse el ciclismo a su manera, sin presiones.








