Ciclismo de carretera
Que el Giro tenga el mejor recorrido no implica que vaya a ser la mejor
Este año el recorrido del Giro gana a las otras dos grandes, pero no siempre ha sido así
Con el recorrido de Vuelta, Giro y Tour sobre la mesa, creo que la italiana es la grande que esta vez ha ganado la partida.
Sobre el papel, me agarro a lo que argumenta una amplia mayoría de seguidores asiduos y con cierta edad de este deporte.
Aunque el recorrido de 2023 no sigue los parámetros de hace treinta años, el Giro de Italia recupera, en cierta medida, premisas que vienen de lejos y que creo hacen el ciclismo más justo y equilibrado, con mejor balance entre cronos, montaña y sprints.
Pues aunque creamos muchas veces lo contrario, en el ciclismo todos merecen sus oportunidades, lo digo por quien vilipendia las etapas al sprint.
En comparación con la Vuelta y el Tour, el recorrido del Giro recupera clásicos de los Dolomitas, se mece en el gran fondo por las mejores montañas de la carrera e inserta tres cronos, tres, incluso la poco utilizada fórmula de la cronoescalada a una auténtica pared.
Ahí tendremos la hermosura del Gran Sasso, el Bondone de Gaul y las Tres Cimas de Lavaredo tras Campolongo, Valparola y Giau, en una jornada de 180 kilómetros, un exceso en los tiempos que corren.
El Giro de Italia para 2023 plantea sobre el papel un mapa mucho más atractivo que el año pasado, una de las peores ediciones que recuerdo.
Y ahí quiero ir, que cada vez que desvelamos un recorrido nos volvemos locos pensando qué será o podrá ser, pero no contemplamos que la cosa queda entre los corredores y lo que quieran hacer.
Recorridos tristes y grises en la teoría han sido retratados para la eternidad porque los protas así lo han querido y al contrario.
Puedes plantear el mejor recorrido del mundo, meter muchos kilómetros contra el crono, etapas maratón y los ciclistas boicotearte la propuesta sin miramientos.
Entre los muchos mantras que manejamos los que el arquitecto de la Vuelta, Fernando Escartín, llama frikis, está eso, el kilometraje, algo que consideramos inherente a la tradición de las grandes vueltas.
Sin embargo, nos olvidamos que el Tour 2022 tuvo grandes etapas, la del Granon, con kilometrajes que recuerdan carreras juveniles.
Es decir, en el ánimo de los corredores estuvo la clave del éxito.
Pero volviendo al recorrido de las tres grandes, el Giro es sobre el papel el más bonito.
Del Tour se salva la salida vasca, el recuerdo de Cauterets y la recuperación del Puy de Dome, el resto me parece un quiero y no puedo, incluso la jornada muy al final en los Vosgos.
De la Vuelta me quedo con el regreso de Larrau y la etapa de Guadarrama, cuyo esquema me gustaría se convirtiera en algo fijo, como ya vimos en Mos hace un par de años.
Todo lo que digo es impresión personal y muy subjetiva, luego no os extrañe que la Vuelta y el Tour le pasen la mano por la cara al Giro en cuanto a espectáculo y emoción, lo que imaginamos y queremos dista mucho de lo que al final acaba sucediendo.
Imagen: FB Giro d´Italia




