Ciclismo
Lo que le faltaba a Colbrelli: batir a Evenepoel
Colbrelli puso brillo a la ceguera de Evenepoel en el Europeo
El otro día cuando acabó la contrarreloj comentamos que el Europeo era una de esas carreras que subía enteros año tras año, ahora, con los sudores de la carrera de fondo, la tortura esquivada de Sonny Colbrelli ante el ritmo de Remco Evenepoel, podemos decir que hemos visto una de las carreras del año.
Si vamos al final, lo tendremos claro, tras mil cortes, movimientos y fugas que nunca hicieron camino, eran 160 kilómetros y no era plan que nadie se fuera muy lejos, el duelo posiblemente más esperado, el Evenepoel vs Pogacar, quedó entre el primero y otro que también era muy posible, uno contra Sonny Colbrelli.
Ya os lo podéis imaginar, en un europeo con estética mundialista, por las maravillas de Trento, con la gente en masa otra vez en la carretera, volvimos a ver la gran Itala de las grandes ocasiones, la del trabajo en bloque y borrado de egos en pos de su mejor carta, la de la comunión con el público y la picardía, cuando no cara dura, de toda la vida.
Y no cabía otra, sabían en la patria de la tricolore que delante tenían el ciclista que retoma la historia donde la dejó en Lombardía el año pasado.
Remco Evenepoel ya había ganado cosas este año, tras su retirada del Giro, pero una cosa son las carreras que ha ganado, meritorias, pero de segundo orden y otra entrar a disputar el título continental con muchos primeros espadas y en especial un ciclista, el ciclista que ejemplifica lo que decíamos el otro día del Bahrain Victorious, Sonny Colbrelli.
En un corte ya muy seleccionado, pues la carrera fue a mil por hora -mención, y lo digo con todas las de la ley para la selección española, que echó gasolina al fuego desde el principio-, Remco Evenepoel dio un acelerón tan largo, tan sostenido, tan demoledor que dio tiempo a ir a publicidad y volver con él en plena aceleración.
Destrozó a Pogacar, quien ha venido al europeo para ser batido en buena lid como quien sigue aprendiendo de todo esto, descolgó a un inspirado Hirschi y redujo las cenizas del ataque a su persona con Cosnefroy y Colbrelli.
Empezó entonces una tormenta de fuego que acabó primero con el francés y amenazaba directamente al itaiano.
Pero Sonny Colbrelli sacó lo mejor y lo peor de los italianos compitiendo, en franca desventaja frente al vendaval belga, se armó de de capacidad de sufrimiento, esprintó, puso el molinillo, cabeceó, invocó el santoral entero, pero aguantó a Evenepoel.
El chaval, diez años más joven que su rival, pecó de exceso de fuerza, de entusiasmo.
Colbrelli le negó el relevo, siendo favorito, hay que tener cara, y le sacó de sus casillas, mientras Evenepoel, en lugar de parar y jugar a tierra quemada no cejó.
¿Resultado?
Que Sonny Colbrelli le da el cuarto europeo seguido a Italia, siguiendo con el ciclo que inició Matteo Trentin y engordaron Elia Viviani y Giacomo Nizzolo.
Ya puede ir Evenepoel haciendo peinetas y pidiendo el relevo como si le debiesen dinero…
Imagen: @chiodi17





