Ciclismo
Cuidar los símbolos como hace el Tour y los franceses
El respeto del Tour por sus símbolos habla de la cultura ciclista de Francia
Cada presentación del Tour, del Giro, también, pero en especial del Tour de Francia es exhibición de cultura, poder, atracción pero sobretodo de símbolos que hablan de una vasta cultura ciclista que se establece en el país desde el minuto uno.
La presentación es algo así como el reminder de otoño de una realidad que en julio nos abruma en base a un estado volcado en la carrera, que se cita en las cunetas, llena las metas y salidas y colapsa los recorridos.
La cultura del ciclismo en Francia es la envidia, y el Tour se sitúa en lo más alto de la montaña de símbolos.
Pero esa cúspide necesita de una base que se ensancha según bajas la mirada.
Te sacan a pasear los nombres de siempre y según avanza en la presentación de etapas te conectan con Louison Bobet, con Raymond Poulidor y te enfocan a Bernard Hinault y Bernard Thévénet en las butacas.
Con ellos entran en historias, imágenes, fotos y demás leyendas para sacar. a relucir lo mucho que ha pasado en Francia desde que se creó el Tour de Francia.
Luego empiezan con sus puertos, con la reverencia al Mont Ventoux, el Tourmalet, el Aspin, la Madeleine,… santuarios ciclistas ambicionados por ciclistas de medio mundo que tarde o temprano pasarán o repetirán en algún sitio de Francia con la bicicleta.
En su viaje seguro que encontrarán algún memorial de la Gran Guerra, pero también esculturas y placas recordando que aquí Eugène Christophe buscaba un herrero que le ayudara a reparar su horquilla rota hace más de 100 años.
Eso está en Saint Marie de Campan, mítico emplazamiento al pie del Tourmalet.
Es un ejemplo de cómo la geografía francesa se llena de guiños e historias, sencillas pero prácticas, por doquier, asentándose principalmente en los símbolos que provienen del Tour.
Luego están los pueblos que dejan imágenes para la televisión con performances que el helicóptero retrata para la posteridad, pueblos en los que los niños seguramente hayan coloreado y leído algún libro sobre el Tour de Francia.
Que la rueda no pare.
Este 2025 todo el Tour será en Francia, poniendo a una racha de salidas internacionales que han expandido y exportado la grandeza de la carrera que nos ofrece diariamente durante julio un enorme publirreportaje de Francia de varias horas.
Envidia sana, pero envida al fin, porque a este lado de los Pirineos el mimo que se pone a estas cosas es anecdótico, y cuando algo, se llame Tour o Giro, goza de una simbología potente, todos la hacen suya y la cultivan, por eso, incluso en sus años deportivos más oscuros, el ciclismo francés ha salido adelante.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez




