Ciclismo
El ciclocross también luce en Benidorm
La carrera de Benidorm puede ser un antes y un después del ciclocross en España
Cantidad y calidad, eso ha tenido la manga de la Copa del Mundo de ciclocross en Benidorm.
Empezando por lo segundo, a la vista está el espectáculo visto, el final de las chicas, el de hombres, estuvieron los que se esperaba, contando cada detalle, cada giro en un recorrido que sí, fue mejorable, pero que lució para quienes lo compitieron y quienes fueron a verlo.
Yo sé que el ciclocross con barro, lluvia, inclemencias e incluso frío, mucho frío, luce y resulta más atractivo.
Hay dos tipos de personas pic.twitter.com/Nn1KIO7Xll
— LaFugaDeLaFuga (@LaFugaDeLaFuga) January 22, 2023
Pero no siempre se dan lo ingredientes y en Benidorm estaba claro que iba ser difícil verlo.
Que no se diera un ciclocross épico, que casi no cambiaran de bicicleta, que acabaran llenos de polvo, pero limpios de barro, no puede eclipsar lo visto y el valor de lo logrado
Poco o nada nos tenemos que congraciar con la cabeza visible de la organización, Pascual Momparler, pero el suyo ha sido un trabajo impecable rematado con la mejor nota.
Hubo un momento, en el podio final de chicos, con Van der Poel en medio y Van Aert más Sweeck a los lados, que Momparler estaba en la foto con ellos.
Se les vio de espaldas, con todo el circuito y la gente a sus pies.
La escena debió resultar brutal para quien soñó esto un día y lo ha hecho realidad.
Benidorm ha sido un éxito, una fiesta de ciclocross, con marcas e imagen belga en medio de la Costa Blanca, con sol y bosque mediterráneo, eso es seco, polvoriento y resbaladizo.
Quienes recordamos los primeros pasos del renacimiento del ciclocross en España, hace poco más de veinte años, no podemos menos que felicitarnos por un día así.
Se ha logrado organizar una Copa del Mundo en España con 15.000 almas pagando, en un país con una honda cultura del “todo gratis”.
15.000 personas es la cifra que marcó la organización y aunque cueste creerlo, no veo motivos para dudar de la cantidad dada.
Tras años y años de circuitos medio vacíos y otras modalidades, como la pista, celebrándose en la clandestinidad, ha sido una gozada ver tantas personas concitadas alrededor de algo que tiene que ver con el ciclismo.
A ello se ha unido el directo de Teledeporte, otro hito que hemos disfrutado.
Hoy Benidorm ha estado en los focos de medio mundo, de la familia ciclista internacional, poniendo su nombre en la boca de miles de personas que un día pueden acabar pedaleando por el lugar, como casi todos los mejores equipos del mundo hacen cada invierno.
El adalid del “milagro turístico español” sigue a pleno rendimiento, en forma y pergeñando cualquier camino que le abra al conocimiento general.
Ha hecho del feudo un trocito de Bélgica pero muy lejos de Bélgica, en un balance excepcional para la modalidad que se deslocaliza de su frontera natural.
Apuesto por seguir con la fiesta, que Benidorm sea el nuevo Igorre por muchos años y que el ciclocross ponga el huevo aquí una vez al año.
imagen: FB UCI Cyclo-cross




