Ciclismo
Balance de un Tour cojonudo
Este Tour deja el balance más excelente que podía esperar
Sin rodeos, ha sido el que acaba de finalizar ha sido un Tour bueno, muy bueno, cojonudo, en un balance abrumador, sencillamente entusiasmado, con la pena que esto se haya acabado.
Esa es la sensación que describe el momento, que mañana no haya etapa o jornada de descanso a la espera de nuevas entregas.
Un vacío que será breve, por suerte el mundial está aquí, y en unas semanas volvemos a la carga con la Vuelta.
Sabíamos de inicio que este Tour iba a ser bueno, no era obvio, pero sí muy probable, y que el balance estaría por estas lindes una vez acabado.
Somos testigos de una línea de corredores excepcional que alcanza la máxima expresión en el Tour con Vingegaard y Pogacar, pero alrededor de ellos hay partido, un baile de estrellas y ciclistas que corren y honran su oficio dentro y fuer de a carretera.
Para ejemplo, Matej Mohoric.
Aquí mismo comenté que el recorrido del Tour 2023 era una tomadura de pelo, no me gustaba, me resultaba corto, escaso, carente de referencias en los Alpes, sin fondo, pero hay que envainársela, el recorrido puede ser brutal que queda en mano de los corredores y lo que hagan.
Pero ha dado la talla, ha valido la pena.
Vingegaard y Pogacar han honrado la historia de gigantes de la montaña como Marie Blanque, Tourmalet y Puy de Dôme.
Les han devuelto el brillo omitido en tiempos del Team Sky, que mucho me temo no han pasado a lo mejor de nuestras vidas.
Hasta donde mi memoria alcanza, tengo Tours guardados con gran cariño, en especial el segundo y quinto de Indurain, el de Marco Pantani, el de 2003, con todo lo que sucedió y lo que vino después, y las últimas ediciones, en especial la del año pasado.
Fuera de aquí el Tour había entrado en una dinámica peligrosa, con ediciones predecibles, controladas y llenas de tedio.
Se pasaban grandes sitios como el Galibier, Tourmalet y otros con más pena que gloria.
Todo merced a esa generación que ha tomado el control, una generación en la que, hay que admitirlo, Tadej Pogacar es el gran catalizador.
Cuando él está, pasan cosas y nosotros las vemos.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet





