Ciclismo
Y el Giro ¿cuándo saldrá de España?
¿Cuándo saldrá el Giro de Italia desde España?
Le vemos partir de muchos países pero el Giro nunca ha partido desde España.
Es la pregunta que nos viene a la mente después de ver cómo la Vuelta, en un ejercicio de equilibrismo geográfico, partió desde el Piamonte el año pasado.
El intercambio de visitas parece lógico en un ciclismo globalizado, pero la realidad del Giro es otra: la “Corsa Rosa” prefiere, por ahora, explorar fronteras más exóticas o mercados emergentes antes que devolverle la visita a la península ibérica.
Mientras esperamos que España tenga su Grande Partenza, el Giro sigue su hoja de ruta de internacionalización.
Este año el pelotón se desplaza hasta Bulgaria, un destino que refuerza esa tendencia de llevar el rosa a países con escasa tradición ciclista pero con presupuestos públicos dispuestos a pagar el peaje del espectáculo. No es un fenómeno nuevo; ya lo vimos con la salida desde Albania en 2025 o Hungría en 2022.
Decidme un ciclista búlgaro, albano o húngaro, bueno de estos últimos alguno conocemos como Bodrogi, hace años, y Valter, actualmente.
La organización RCS alterna estos destinos con plazas de mayor calado histórico como Holanda, Bélgica o Dinamarca, buscando un equilibrio entre la mística del norte y el talonario del este.
La historia de las salidas internacionales del Giro comenzó de forma modesta y casi doméstica en 1965, cuando la carrera cruzó la frontera invisible hacia San Marino.
Aquel fue el primer experimento fuera de los límites administrativos italianos.
Años más tarde, en 1974, se dio un paso más simbólico si cabe con la salida desde la Ciudad del Vaticano, un pedazo de soberanía incrustado en el corazón de Roma que permitió a la carrera presumir de internacionalidad sin apenas desplazamientos logísticos.
En total, la prueba ha salido del extranjero en 16 ocasiones, visitando lugares tan dispares como Atenas en 1996, Belfast en 2014 o Jerusalén en 2018.
Desde entonces, el Giro ha visitado Grecia, Israel e incluso Irlanda, pero, insistimos, España sigue siendo la gran asignatura pendiente.
Resulta paradójico que en tres décadas de globalización salvaje, donde se han cruzado puentes sobre el Gran Belt o se ha pedaleado por el desierto del Néguev, la carrera italiana no haya encontrado el momento para aterrizar en un país que respira ciclismo por los cuatro costados.
La logística de un traslado desde España hasta el sur de Italia sigue siendo el principal escollo, una barrera que parece más alta que los propios Dolomitas mientras Bulgaria se prepara para su estreno este fin de semana largo.







Galego da área mindoniense
8 de mayo, 2026 at 16:20
Esperemos que nunca. Que se centre cada uno en su país