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Vuelta: Siempre Roglic
La Vuelta que plantea Roglic camina hacia la leyenda
Decía Carlos de Andrés, en un momento de la retransmisión de la preciosa etapa de Rincón de la Victoria, lo que le ha aportado un ciclista como Primoz Roglic a la Vuelta a España, incluso llegó a compararlo en cierta manera con lo que le dio Chris Froome a la carrera que figura por duplicado en su palmarés.
Está claro que el esloveno ha encontrado en este lado de los Pirineos consuelo y un buen pellizco para hacer más grande un palmarés que de por sí se está convirtiendo en un espectáculo.
A diferencia del año pasado, al menos en apariencia, cuando todo eran dudas sobre las intenciones de Roglic en la Vuelta, incluso empezándola primero en Arrate, esta vez, con la crono de Burgos y algo tan apetitoso como un tercer triunfo, creo que a nadie le queda duda que al esloveno no le vale otra cosa que la victoria.
Si miramos a las dos últimas ediciones de la Vuelta, Roglic ha sido un ciclista fiable y astuto a partes iguales, sacando a relucir lo que le convenía en cada momento, a sabiendas que nunca ha tenido el mejor equipo en España y que un mal momento le podía sobrevenir.
De hecho, con estas dos situaciones -equipo y posible mal momento- hemos llegado a decir que Enric Mas podría perfectamente ganar la Vuelta, pensando en el mallorquín como la baza más cercana a Roglic, aunque no la única.
Cuando Roglic atacó en la subida final de la mejor etapa de la Vuelta, sentimos que la necesidad que tiene el esloveno de abrir más hueco, de tener más margen, en definitiva, tener aire en su objetivo de ganar la carrera es importante.
Y es que a Roglic las distancias cortas le pueden resultar cómodas, pero hasta cierto punto
No hace ni un año de su derrota en el Tour, ni del susto que le dio Carapaz en La Covatilla.
Roglic sabe que un mal momento, un hundimiento generalizado de su equipo -estas cosas pasan- o una caída le pueden privar del objetivo para el que ha venido a España.
Por eso, olé, chapeau, por ser líder y sorprendernos con un ataque, uno de verdad, sin mirar atrás, con Carapaz y Bernal viéndole, con Enric Mas preguntándose a dónde cojones iba éste.
Roglic quiere morir matando, sabiendo que el margen sigue siendo estrecho y que cualquier cosa puede sacarle de ahí.
La caída entraba dentro de lo posible, para él y para el resto
Le tocó a él y creo que cualquier aficionado de verdad al ciclismo cruzó los dedos para que le pasara lo que le pasó, es decir nada, y pudiera seguir.
Roglic arriesgó por que la carrera lo merece, la crono de Santiago está a una eternidad y todo segundo que meta entre él y el resto es oro.
Por eso no merece crítica alguna, la valentía nunca debe merecerla, incluso si nada en la inconsciencia, pero es que Roglic necesita tiempo y margen si no quiere convertir esto en un susto diario.
Su caída nos demuestra que nada está decidido y que esto puede dar una vuelta en el momento más insospechado, por muchos ataques con el maillot rojo.






