Ciclismo
La París-Niza siempre sonríe a Visma
Visma, antes Jumbo, ha ganado 4 de las últimas 5 ediciones de París-Niza
La París-Niza se ha consolidado como el el terreno más fértil para la estructura del Visma, ese equipo que antes conocíamos como Jumbo y que parece haber descodificado el ADN de la “Carrera hacia el Sol”.
Si miramos el palmarés reciente, la hegemonía es casi insultante, una dictadura que solo se vio interrumpida en 2023 por el ciclón llamado Tadej Pogačar.
Sin embargo, aquel paréntesis del esloveno camino de la Costa Azul no fue una derrota baldía para los neerlandeses; al contrario, funcionó como el resorte necesario para que Jonas Vingegaard recalibrara su preparación, afilara el colmillo y terminara llevándose, meses después, su segundo Tour de Francia.
En el seno del equipo amarillo, a veces los reveses parecen ser semillas de éxitos futuros.
La historia de idilio entre esta marca y la prueba francesa viene de lejos, incluso antes de este ciclo victorioso.
Es imposible olvidar aquella edición de 2021 donde Primož Roglič, en una de esas jornadas dramáticas que tanto definen su carrera, perdió una victoria que tenía amarrada debido a una caída y una persecución agónica que nos mantuvo en vilo.
Pero el ciclismo siempre da revanchas a quienes persisten, y en 2022 el esloveno inauguró la cuenta particular del equipo, apoyado en una exhibición de generosidad de Wout van Aert que todavía recordamos como una lección de lo que significa ser un gregario de lujo.
Lo ocurrido en 2024 y 2025 con Matteo Jorgenson ha servido para alimentar un hype exagerado en torno al corredor estadounidense.
Sus dos victorias consecutivas marcan, probablemente, su techo competitivo, especialmente cuando observamos que, una vez llega el mes de julio, el Tour de Francia se le presenta como una montaña donde le cuesta horrores progresar al ritmo de los elegidos.
En este 2026, la jerarquía se ha prolongado con la victoria de Jonas Vingegaard.
El danés no solo mantiene al Visma en la cima de esta carrera, sino que certifica un dato demoledor: cuatro ediciones ganadas en un suspiro temporal con tres ciclistas diferentes.
Es la confirmación de que, más allá de los nombres propios, es el sistema y la cultura de este equipo lo que marca la diferencia en las carreteras que bajan hacia Niza.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters





