Remco Evenepoel
Vuelta 2022: Si Remco no quiere esperar, todos a temblar….
Remco Evenepoel plantea la Vuelta como si fuera una carrera de un día
La estética del día obedecía a la épica, con mal tiempo, firme muy mojado, bajadas peligrosas y densa niebla, la primera jornada de montaña en la Vuelta 2022 me recordaba a aquella de Covadonga hace un año, entonces fue el día de Roglic y Bernal, esta vez cayó del lado de Remco Evenepoel.
El belga es una puta bendición para cualquier carrera en la que tome parte.
Con la única experiencia de un Giro que no logró acabar, Remco Evenepoel afronta en la Vuelta 2022 la segunda grande de su historia y lo hace como cuando plantea un puerto tipo Pico Jano, atacando desde abajo.
La tercera semana queda muy lejos.
No han sido pocas las veces que me han dicho desde Cantabria que la gran montaña del lugar poco o nada tiene que envidiar a la asturiana a la hora de propiciar grandes jornadas de la Vuelta.
Hoy les ha asistido la razón, pero esto no es sólo un tema de geografía y sí de ciclistas prestos a dar la batalla y no dejar nada para mañana.
Remco Evenepoel no quiere esperar a que Primoz Roglic recupere la forma que le falta por el parón tras el Tour.
Dije, hace unos días que toda la primera semana era terreno abonado para saber cuán sólida era la forma del tres veces ganador de la Vuelta y que llegado el momento, habría que probarle.
El Quick Step, vestido para grandes vueltas, trabajó para ello y Remco Evenepoel empieza su asalto a la Vuelta 2022 atacando desde abajo en Pico Jano, dejando rivales por detrás, con la sola compañía de Enric Mas, y compitiendo como nos gusta, sin pedir relevo, ni mirar al lado, si no hay camino, créalo.
Las diferencias de Pico Jano, con seis etapas disputadas, no son una broma y hablan de la apuesta que ha hecho el belga.
Roglic flojeó y Remco quiso su dorsal uno
Al belga que tantas veces me ha parecido un bravucón barato, no sólo le valen las palabras esta vez, actúa en consecuencia, como en San Sebastián, como antes de la caída en Lombardía.
Sólo recordar una cosa, que hace unos meses alabamos su comportamiento en las montañas de la Itzulia, sacando la cabeza y marcando paquete cuando se le veía como gato panza arriba.
De días como Arrate, sufriendo desde atrás, jornadas como las de hoy.
El trabajo de Remco para esta Vuelta ha debido ser demencial.
Tanto como el de Enric Mas para salir del pozo del Tour, rehacerse, sortear los complicadísimos descensos de la jornada y ser el único indemne ante el ciclón del belga.
Enric está de vuelta, y me alegro mucho, incluso con ese perfil “garrapata” que lleva en el ADN, no dando una pedalada de más, no perdiendo el rebufo nunca, porque nunca es un buen momento para tomar riesgos, para abrir más hueco con los de atrás, para ambicionar la etapa, para algo diferente…
Y no es odio a un ciclista, yo no hago una web de ciclismo para odiar a nadie, es la constatación de una escena que tenemos por la mano, la de Enric soldado a una rueda ajena, dejando hacer.
Qué bien pinta está Vuelta, qué aspecto tiene… no todos los días serán fiesta, pero hay una generación que es una bendición para quienes nos ponemos delante de la televisión a disfrutar del ciclismo, corren como si no hubiera un mañana, como si la tercera semana les resultara lo más familiar del mundo, como si se dejaran el DNI en la mesita del Hotel… y eso que ni siquiera hemos hablado de Juan Ayuso.





