Remco Evenepoel
Remco Evenepoel: Cada uno puede ser una leyenda en lo que quiera
Ahora mismo Remco se mira en el espejo de los Cancellara y Boonen
El palazo que ayer dio Remco Evenepoel en San Sebastíán, ya sabía, iba a traer cola en un debate que, de aquí a la Vuelta, no parará de crecer.
¿Debe Remco jugarse los cuartos a una gran vuelta?
De primeras opino que no, pero claro, cuando uno es tan joven, cuando lleva tan poco en el negocio, aunque parezca que lleve una vida, es muy atrevido decir esto.
Remco Evenepoel es a día de hoy un cheque en blanco, no le veo para grandes vueltas, ahora mismo, pero sigue siendo muy joven y ese motoraco puede virar cualquier día a las tres semanas.
No sería la primera vez que lo hemos visto, surgen como corredores de un día y llega un momento que pegan el cambio y pueden con las 21 etapas.
En la historia hay casos, recuerdo, de primeras el de Tony Rominger o incluso el más reciente de Primoz Roglic
Ambos ganador tres Vueltas a España del tirón con el estigma, en la primera de ellas, que seguro iban a tener un día malo que iba a llevarse por delante todo el trabajo.
Pero no.
En la Vuelta 92 Rominger dio el “estirón” en las 21 etapas como Roglic lo hizo en la de 2019, meses después de venirse abajo en la tercera semana del Giro.
Remco puede dar ese paso, sin duda, y evidentemente que tiene todo el derecho de querer buscar ese salto.
Lo que le sucedió en el Giro del año pasado estuvo muy condicionado por toda la lesión que arrastraba.
Ahora parece que en la Vuelta viene limpio para entrar a saco.
Otra cosa es que nos guste verle hacer lo que hizo en Donostia ayer.
Un ejercicio de superioridad tan plástico y elegante que nos deja el mejor sabor de boca, al punto de desear que no se dedique a las tres semanas.
Es como si comparamos los adornos y artificio del Tour de Vingegaard y Van Aert, el primero atacó la general con movimientos precisos y casi quirúrgicos para cargarse el favoritismo de Pogacar, el otro se dedicó a correr para sí, para el equipo y para el público, firmando una de las actuaciones más excelentes jamás vista.
Sí que es cierto que, cuando hablas con cualquier ciclista medio consagrado con un palmarés curioso y algunas cosas ya hechas, casi todos admiten que su intención es ver dónde pueden estar en una gran vuelta.
Es una constante.
Para mí, por eso, una leyenda ciclista se consagra haciendo cosas como las de Remco en San Sebastián, dejando momentos únicos, y no siempre tiene que ser ganando una gran vuelta.
La verdaderas leyendas del ciclismo ganaron grandes vueltas y monumentos. Y a eso aspira Remco creo yo. Su espejo es Pogacar. No hay otra. Que puede acabar siendo un gran clasicomano pero no ganando GV? Pues no habrá sido todo lo que prometía. Debe intentarlo al menos.
— Bødieč (@Bodie__B) July 30, 2022
La historia está llena de ganadores de grandes vueltas grises y tristes, pero de gente como Cancellara y Boonen que escribieron leyenda grande desde las clásicas y otros terrenos.
Remco ahora está en este apartado, con dos Klasikoas y una Lieja, veremos dónde le da su apuesta por las grandes vueltas.
Imagen: FB Donostiako Klasikoa





