Ciclistas
Vuelta 2022: Juan “sin miedo” Ayuso
Que Ayuso debute con podio en la Vuelta da mucho vértigo
Me ha gustado la foto de Charly López que ilustra este artículo por intuir los dos desenfocados en el podio de la Vuelta, Remco Evenepoel y Juan Ayuso, bajo la atenta mirada de la Diosa Cibeles, lugar emblemático en el centro de Madrid.
Es como si la diosa diera la aprobación a lo que está viendo, testigo mudo de piedra, sobre la imagen, pero cargado de simbolismo en el papel.
Como si lo que aguardase a los chavales desenfocados es la fortuna y la aprobación de lo celestial.
Hay un poco de todo esto en el podio de Juan Ayuso en la Vuelta, hay mucho de toque divino, de genio, y también de celestial y excelente.
Si ayer decíamos que Remco había trabajado hasta lo inimaginable para llegar aquí, qué habríamos de decir de Juan.
Lo suyo es jugar con el vértigo, manejarse en las alturas, y no de ahora, desde siempre.
Recuerdo este podcast en el que hablamos del personaje, de su determinación y de la seguridad que desprendía en cada cosa que decía y hacía relacionado con la bicicleta.
Pues bien toda esa historia confluye en la tarde de ayer en Madrid.
Antes de la carrera, yo mismo traté de enfriar las expectativas sobre la chavalada que va a tener que soportar toda la presión del mundo mientras siguen creciendo en el oficio.
Hay prisa sobre el relevo, y me temía que a Carlos Rodríguez y Juan Ayuso les iban a exigir lo que a los mayores, olvidando esos pasos que el ciclismo antes daba por lógicos y que ahora se dan por descontados.
Tres semanas después, Juan Ayuso ha pisado el podio de la Vuelta con dos narices, liderando un potente UAE, con gente tipo Almeida, Polanc y Soler, con muchos tiros dados, aupándole hasta ahí, como si esto el chaval lo llevara haciendo toda la vida.
Es cierto que Juan Ayuso es un ganador desde pequeño, pero esto es otra liga es el máximo nivel, y se maneja como si el ciclismo fuera lo que lleva haciendo desde que aprendió a hablar.
Esto es bueno y malo al mismo tiempo, bueno porque es un talento como pocos hemos visto -y lo vamos a disfrutar- pero también malo, porque el podio de Ayuso en la Vuelta se da como descontado, como si todo lo que hiciera y lograra estuviera en un guión escrito de antemano, obviando lo complicadísimo que es todo esto.
Siempre que un chaval joven explota de esta manera nos ceñimos a lo mismo, queremos verlo en dificultades, en momentos complicados y la gestión de los mismos, ni más ni menos como Evenepoel ha demostrado desde su caída en Lombardía.
Con Ayuso, ese bache está por llegar.
Pero no nos pongamos tremendos, pues hay que celebrar este podio como merece.
Juan Ayuso ha completado una Vuelta en la que al margen de achicar agua en los momentos flojos y contener golpes en otros, se ha distinguido por su carácter y ambición.
Ver al UAE tirar a por Carapaz en Navacerrada por si podía disputar la etapa habla de un ciclista comprometido con el resultado y espectáculo a partes iguales y eso es oro, es cuadrar el círculo en un ciclismo en el que el dato pesa como el plomo.
Su rendimiento, salvo los días de “síntomas Covid”, ha sido óptimo siempre y ha sabido llevar su límite un poco más allá.
No sé si tendrá ocasión de medrar en el equipo, el tope ya lo sabemos, pero que se ha ganado liderazgos en grandes carreras.
Al fin y al cabo, como reza el titular, es “Juan sin miedo”.
Imagen: Unipublic- Charly López





