Ciclistas
Stefan Küng merece un premio gordo
El palmarés de Stefan Küng tiene demasiados tiros al palo
De Stefan Küng siempre me viene una imagen a la cabeza: aquella de la última vuelta del Mundial de Yorkshire 2019 tirando del trío definitivo, en medio del diluvio, en un ambiente gélido, echando vaho en su respiración.
Una imagen que habla de un corredor generoso, cargado de talento, fuerte y valiente, con un buen palmarés al que le falta alguna pieza gorda.
Lo ha tenido a tocar en Australia, con Remco y Ganna, ya superados, y con todo a favor en los últimos momentos hasta que Tobias Foss le aguantó el último envite.
Siempre le aparecen uno o unos.
Que conste que me ha encantado el desenlace del Mundial contrarreloj, una modalidad que nos confiere emociones fuertes e imágenes brutales cada vez que comparece en la carretera.
Stefan Küng iba para ganar, todos creo que lo teníamos más o menos claro, Flecha y Ares así lo veían, también, incluso con la incertidumbre del viento.
Pero Foss fue mejor por tres segundos en la cuadratura del círculo: en el mismo día emergió la racha dorada de los ciclistas del Jumbo apareció el mal fario de Küng.
No sé si un día el suizo podrá pisar la plaza más alta de un gran podio, mientras sigue llamando a la puerta de algo importante es algo que no podemos discutir.
Igual que en el desenlace de ese mundial de hace tres años, Küng no pudo con Pedersen y Trentin en el sprint final, siempre le falla algo a este corredor.
Si tomamos su palmarés lo corroboramos.
Los dos títulos europeos de crono que cuelgan de su palmarés no ocultan unas cuantas oportunidades perdidas, siempre merodeando los mejores sitios en las grandes carreras, pero nunca llegando a la cima.
Aunque haya sido campeón del mundo en cronos por equipos, su asignatura pendiente es individual.
Sólo en el mundial contrarreloj ha sido tercero, quinto y ahora segundo.
Luego está ese podio en el mundial inglés, y la medalla de chocolate, cuarto, en la crono de Tokio 2022.
Siempre le aparece alguien, aunque ese alguien no sea un cualquiera, y no sólo en competiciones puntuales.
En el Tour ya ha acariciado el triunfo en alguna ocasión, incluso en escapadas el línea, pues no olvidemos que antes de ser un metrónomo del reloj, Küng fue un gran escapista, especialmente en Romandía y con lluvia.
El pasito que le falta al suizo prosigue también en las clásicas.
Fue podio en esta Roubaix, tercero, y también en el E3.
Ante esta estadística, sólo espero una cosa, que no desfallezca, que a sus 28 años aún tiene recorrido y estos talentos y esa forma de rodar y honrar su deporte merecen buena suerte.
Imagen: FB de UCI





