Ciclismo de carretera
Mundial: La selección española se instala en la excusa permanente
La selección española se ha acostumbrado a ponerse la venda en los mundiales antes que llegue la herida
En el balance de la selección española en el mundial de Australia cabe una reflexión de inicio: las expectativas no eran muchas, entre el proceso de selección, los nombres que se cayeron de la lista y los favoritos que manejaba el evento, no era sencillo tener uno ahí delante.
Eso es un hecho.
España viene de mundiales en los que saca y remata el córner, no siempre con éxito, pero siendo una de las selecciones faro de la carrera.
Eso es historia, lo viene siendo desde hace unos años y creo que tardaremos a tener ese papel que un día gozamos.
El camino al mundial ha sido un despropósito y podríamos considerar que, a la vista del resultado, el undécimo puesto de Iván García Cortina ha sido un buen resultado.
Pero una cosa es el número y otra las sensaciones y España no ha corrido bien este mundial.
Desde siempre he oído a los que saben de esto, que las carreras tipo mundial o clásicas se ganan de adelante a atrás, llevando la iniciativa.
España no hizo esto más que en algún corte tempranero, el resto fue plantear la carrera como si sus dos líderes Cortina y Soler fueran los grandes favoritos.
Soler no estuvo donde no estuvieron otros tantos, en el corte de Evenepoel, pero guardar a Cortina para el final no lo veo, su sprint quedó retratado en la puerta del top ten final.
Valoro mucho el trabajo hecho, los kilómetros de remar por detrás, minimizando los cortes, pero en este tablero no siempre gana el mejor ni el que más trabaja y sí el que mejor se mueve, y España no hizo esto último.
Ojo que este balance creo que es extensible a muchas selecciones, no sólo a la española, que sí, al menos ha dado la cara.
Muy bien no sé a qué han corrido los británicos, por ejemplo, durante el tramo decisivo con acumulación de ciclistas en el tramo final.
Otros combinados potentes lo jugaron todo a la baza que se encontraron delante al final, el caso de Dinamarca -país en estado de dulce pero sin Pedersen en la cita- o Países Bajos.
Como dijo Ares tras la retransmisión, la diferencia entre Bélgica y el resto es que su segunda baza era Evenepoel desmelenado.
Sé que correr ante un ciclista así es complicado, no sólo intimida, también sabe golpear y morder, pero precisamente por su fortaleza hay que buscarle las vueltas y ahí Francia ha hecho lo que ha podido.
Su plata con Laporte es un premio excesivo para cómo se planteaba la carrera en la vuelta final, pero un excelente aval a un trabajo colectivo que, cada año, luce en lo más alto.
Llevaban dos arcoíris consecutivos con Alaphilippe y ahora otro podio trayendo buenos equipos, pero nunca los mejores.
Ellos, como los suizos en la fuga buena, son el ejemplo a seguir, antes de alimentar excusas cuyo argumentario nos sabemos de memoria.
Imagen: RFEC





