Ciclismo
Otro triste mundial para la selección española
Sólo una individualidad puede salvar el mundial para la selección española
Pensaba esta mañana en los últimos mundiales de selección española y nos vamos ya a los cuatro años del triunfo de Alejandro Valverde en Innsbruck.
Desde entonces, hemos tenido tres ediciones de mundial, y aunque numéricamente la selección española no ha estado mal, la sensación de correr totalmente al margen de las medallas y lo gordo ha sido total.
Si en el diluvio de Yorkshire, hace tres años, emergieron la habilidad, fondo y tablas de Gorka Izagirre, siendo noveno, el citado Valverde acabó octavo en Imola, con Landa un poco más atrás, y García Cortina en el top 23 en Flandes, hace un año.
Este es el balance español en la carrera reina de los Campeonatos del Mundo, la carrera, por otro lado, más bonita del año.
Esto ha sido en el mundial, en otras convocatorias de la selección española la cosa ha ido bastante peor, como en Tokio, entre Covid y un equipo hecho con no poca polémica, los nuestros quedaron fuera antes que empezaran los artificios.
Para el mundial australiano, la selección española, y en concreto su seleccionador, han pasado por un culebrón de convocatorias y descartes que ha dado con un equipo que ilusiona poco o menos.
Que no se me malentienda, no tengo absolutamente nada contra los que están velando armas en la otra punta del mundo, pero la convocatoria de inicio no es, ni de lejos, la mejor que podía haber sido.
Esta vez Pascual Monparler se ha curado en salud, contando a los cuatro vientos los problemas que tenía principalmente con tres equipos, Movistar, Cofidis e Ineos, para contar con efectivos de esos bloques.
No obstante, tras escuchar el podcast previo al mundial de A Cola de Pelotón y saber cómo Juan Ayuso se dio de baja para esta carrera, puedo adivinar la profundidad de estómago del seleccionador, que nada en mil corrientes, sujeto a intereses completamente ajenos a lo que le compete, la selección.
No son buenos tiempos para ser seleccionador nacional, ni para la Federación
Ambos salen muy mal parados en esta historia.
El combinado que España va a tener en Australia suena más a coger experiencia en grandes foros que ir a por la victoria de inicio.
Está claro que en un día tonto, Marc Soler o Iván García Cortina pueden estar cerca de los mejores e incluso aprovechar esos desenlaces tan inciertos que propina el Mundial, pero más allá de eso, de la situación individual, es complicado ilusionarse con este equipo.
Veremos dónde están Oier Lazkano y Edu Prades, ambos no llegan mal de su agosto-septiembre competitivo, pero no deja de ser una moneda al aire.
A los demás, sinceramente, no los veo.
Muchos hablan de Verona 1999, aquello acabó con Oscar Freire, pero mirad de quién hablamos y todo lo que vino después de su tremenda explosión.
Además aquella selección iba con doce muy buenos ciclistas, experimentados internacionalmente y con buen bagaje a la espalda: Martín Perdiguero, Alvaro González de Galdeano, Triki Beltrán, Santi Blanco…
Hoy, la realidad del ciclismo español es la que es, no hay cantidad, hay calidad, y por circunstancias que todos sabemos, gran parte de la calidad se ha quedado en casa.





