Ciclismo
Ciclismo español: calidad antes que cantidad
La Vuelta evidencia que en el ciclismo española prima la calidad
No hace tanto que acabó la Vuelta para agarrarnos a la realidad que queremos para el ciclismo español, una realidad que se basa en la calidad y no en la cantidad, algo nuevo a este lado de los Pirineos.
No hay que irse muy lejos para ver lo que ha sido el ciclismo en España en las grandes vueltas.
Mirad varias clasificaciones del Tour de Francia, siempre con un interesante número de banderitas rojigualdas en el top ten.
Años de Chozas, Perico, Lejarreta e Indurain, a los que les siguieron los de Beloki, Igor González de Galdeano, Sevilla o Mancebo, o los no tan lejanos de Purito, Valverde, Sastre, Samuel y Contador.
La cantidad trae calidad, se dice en las escuelas desde tiempo inmemoriales
Ahora cabe darle la vuelta al paradigma, se busca calidad entre lo que haya que, como estamos viendo en las categorías más jóvenes de los mundiales, no es mucho.
El surgimiento de Carlos Rodríguez y Juan Ayuso en la Vuelta a España ha calmado los nervios por el puto relevo y los titulares, pero rascar debajo de ellos, demuestra que el ciclismo español sigue adoleciendo de los mismos problemas que hace dos o tres años, cuando estos dos corredores eran un prometedor proyecto.
Mirad la general de la Vuelta a España, ¿qué tenemos?
Al margen del podio de Enric Mas y Juan Ayuso, vemos la séptima plaza de Carlos y luego, ya en el top 21, Alejandro Valverde, Mikel Landa, Luisle y David de la Cruz.
No hablamos de noveles, precisamente, lo hacemos de una guardia que poco a poco va a ir dejando paso, pero que sigue ahí, vigente, pues tras la misma no viene nadie.
Fuera de la Vuelta habían unos cuantos que podrían haber brillado, tipo Aranburu, los Izagirre, García Cortina o el mismo Aberasturi.
Es decir, el ciclismo español mira con optimismo el futuro basándose en la calidad de dos corredores, Carlos y Juan, más que en la cantidad, con el riesgo que ello entraña, pues a la que falle uno de los dos, una banderita rojigualda desaparecerá del top ten.
Como el otro día comenté con Roger Adrià, cada ciclista tiene su edad para explotar y lo de Ayuso y Carlos es una excepción histórica en el ciclismo español.
Por más que le queramos como a un hijo, el nivel de Raúl García Pierna le da para un campeonato de España -ya veis como están las cronos por estos lares- y un top ten en el mundial sub 23.
Cabrá ver a dónde le lleva a Raúl su trabajo, pero en el corto plazo, no le veo rellenando los huecos de la guardia en retirada, y algo similar sucede con lo bueno que viene por detrás, que es joven pero que ha de demostrar mucho.
De prometer a lograr lo que consiguieron Juan y Carlos en la Vuelta, hay un trecho enorme, un abismo que salvar, y no es nada sencillo.
Oier Lazkano, Javi Romo, Roger Adrià, Pau Miquel, Igor Arrieta, Iván Romero, Xabier Mikel Azparren y otros que seguro me dejo es la hornada que viene, pero a su ritmo, con sus fases.
Seguro que se les pedirá grandes vueltas y todo eso, cayendo en el error de siempre, pues el ciclismo ahora mismo es algo más, es también lo que han logrado corredores como Juanpe Lopez, Gonzalo Serrano, Marc Soler o Jesús Herrada, quienes nunca ganarán el Tour, pero chupan cámara dando espectáculo y luciendo, algo que en otros ciclismos, como el italiano, es moneda de cambio.
La Vuelta nos ha devuelto cierto brillo, pero calma, sólo hay tres grandes por año y no ganarlas no significa el fin del mundo.





