Ciclismo antiguo
Mundial Duitama ¿Y si hubieran recortado dos vueltas?
Al parecer el Mundial de Duitama corrió riesgo de tener dos vueltas menos
Vaya vaya, con lo que nos sorprende, al menos a mí, el amigo Pello Ruiz Cabestany con este artículo in situ del mundial de Duitama, que en dos años habrá sido hace 30 primaveras.
He conseguido las crónicas que escribí como enviado especial para El Mundo en el mundial de Colombia.
Lo de recortar carreras no es de ahora. Indurain amenazó con no salir si se quitaban dos vueltas al circuito del mundial. pic.twitter.com/oTBt0EUSw9— pello ruiz cabestany (@viciosport) October 25, 2023
Al parecer hubo más que presiones para reducir el durísimo recorrido de la carrera en nada menos que dos vueltas.
Imaginaros el Mundial de Duitama con ese recorte: no habríamos visto el ataque de Olano, cómo abre hueco, la reacción italiana con Casagande, los ataques de Pantani en la última subida al sugerente alto de El Cogollo, ni el kilómetro final pinchado de Abraham… ni, sobre todo y todos, la majestuosidad de Miguel Indurain controlando por detrás cualquier movimiento a por su compañero.
¿Qué habría sido de nosotros esa tarde de domingo en los minutos previos al Telediario, en una de las carreras que con más cariño guardo en mi memoria ciclista?
La historia que cuenta Peio Ruiz Cabestany aunque pueda parecer lejana es muy actual.
Se conocen recorridos desde hace tiempo, meses de antelación, y cuando llega la carrera en cuestión, puede haber alguien susceptible de mover ficha para que lo modifiquen.
En esa ocasión se argumentó dureza y altitud, como si Duitama hubiera subido hasta los cielos dos semanas antes de la celebración de la carrera reina del Mundial.
Aquella edición del Campeonato del Mundo, no nos engañemos, era una merienda para la delegación española, con un plantel brutal, Indurain, Chava y Escartín, entre otros, más un Abraham Olano que venía de explotar en la Vuelta.
El combinado era un monstruo para equipos que no había traído sus mejores efectivos, sólo los italianos y suizos venían con dinamita, porque nunca entenderé por qué Laurent Jalabert no viajó a Colombia dos semanas después de arrasar en la Vuelta a España.
Por suerte, la figura de Miguel Indurian fue un monstruo defendiendo la integridad del recorrido comprometido y que todos conocían, o debían conocer.
El navarro se había papeado una concentración el altura en Colorado, con todos los sacrificios que ello implicaba, como para quitarle dureza al itinerario.
Esa intrahistoria que el otro día nos recordó Pello y que yo no conocía, nos revela lo mucho que hay de mamoneo muchas veces en las decisiones que sorprenden al aficionado cuando menos se lo espera.
Y eso que aquel ciclismo era, sobre el papel, y para muchos más heroico que el actual.





