Ciclismo
Vingegaard y Pogacar, vasos comunicantes
El duelo Pogačar vs Vingegaard no se ciñe al Tour
El ciclismo ha dejado de ser ese deporte de compartimentos estancos donde los capos se guardaban para julio como si el resto del calendario fuera un simple trámite publicitario.
Ahora, la guerra fría entre Tadej Pogačar y Jonas Vingegaard ha mutado en un conflicto 365 que desborda las fronteras de Francia para colonizar escenarios que antes parecían menores.
Lo vimos en una Volta a Catalunya donde el danés no solo ganó, sino que dictó una sentencia de autoridad, dejando claro que su ambición ya no cabe en un solo mes del año.
Con el palmarés en la mano, observamos un cambio de paradigma: el duelo ya no espera al Tour, se consume a fuego lento en las vueltas de una semana y amenaza con extenderse a la posibilidad real de una triple corona.
Vingegaard está completando un mapa del tesoro con paradas en el gran calendario.
Tras conquistar plazas como Polonia o las citas de primavera, y con la reciente muesca en el revólver de la Volta, al corredor del Visma solo le restan las citas suizas para haber opositado con éxito a casi todo el calendario World Tour de prestigio.
A Roglic solo le falta Suiza y Polonia, a Vingegaard, Suiza y Romandía.
A Pogačar, alguna más.
Es una metamorfosis interesante la del danés, que parece haber entendido que para discutirle el trono histórico a Pogačar no basta con ser el mejor escalador del mundo en verano, sino que debe ser un caníbal de marzo a septiembre.
Mientras Tadej se pierde en las clásicas, Jonas ha preferido seguir engordando el pollo, sumando París-Niza y Volta a un zurrón que empieza a pesar tanto como el del esloveno.
La pregunta que flota en el aire no es quién es más fuerte en una subida de veinte minutos, sino quién logrará antes hitos que parecían olvidados.
Vingegaard tiene a tiro ser el primero en abrazar las tres grandes si el Giro le es propicio, aprovechando esos huecos que Pogačar deja cuando decide que prefiere el pavés o los muros de Flandes.
Es un duelo de gestiones: la dispersión genial de uno contra la focalización implacable del otro.
Lo cierto es que este nuevo ciclismo no entiende de esperas y el aficionado agradece que la dictadura de estos dos colosos se haya trasladado a las vueltas de una semana, donde cada kilómetro cuenta para una narrativa que ya es historia del deporte.
El terreno está marcado y la ventaja de Vingegaard en este inicio de 2026 es un aviso de que el Tour ya se está corriendo en cada meta parcial.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters







Gonzalo
1 de abril, 2026 at 12:53
Vingegaard es un magnífico vueltomano, pero Pogaçar es mucho más completo y por lo tanto claramente mejor corredor, ya que domina tanto las grandes vueltas, las de una semana y también los monumentos y clásicas, mientras que Vingegaard no puede con las clásicas y monumentos, por tanto no hay comparación posible.