Ciclismo
La Volta de Vingegaard
El nombre de Vingegaard queda muy bien en el lujoso palmarés de la Volta
Jonas Vingegaard admitió abiertamente que su ambición pasaba por dejar huella en las grandes citas del calendario, y en la Volta a Catalunya ha cumplido con lo dicho.
Al inscribir su nombre en el palmarés de la ronda catalana, el danés entra en un listado selecto, una galería de bustos donde se reflejan las leyendas más grandes de este deporte.
El equipo de la Volta no admite medianías; es un club exclusivo que hermana los éxitos de Eddy Merckx con la sobriedad de Miguel Indurain, y que conecta la elegancia de Felice Gimondi con la voracidad contemporánea de Primoz Roglic y Tadej Pogačar.
Vingegaard ya forma parte de esa estirpe de elegidos que entienden que el prestigio no se hereda, sino que se conquista en las carreteras que han forjado la historia del ciclismo.
Sella así una Volta que contribuye a un palmarés que no es el de Pogačar, la comparación sea recurrente, pero que desprende un nivelincuestionable.
Es un pastel lleno de guindas donde la carrera catalana se une al circuito de las grandes rondas de una semana como Itzulia, Dauphiné, Tirreno-Adriático y París-Niza.
Estamos ante un ciclista de época, a pesar de que muchos se resistan a verlo por su perfil bajo fuera de la competición.
Vingegaard es listo, eficaz y, por encima de todo, clásico.
Es clásico porque posee la virtud de la especialización absoluta: se centra en lo que se le da bien y lo ejecuta a las mil maravillas, sin adornos superfluos que distraigan del objetivo final.
Podríamos pensar que esta victoria en la Volta es el reto que Vingegaard le lanza a Pogačar en la distancia.
Al igual que el esloveno hizo hace dos años, el danés ha dominado la carrera a placer, y no lo ha hecho ante una audiencia sencilla ni en un escenario menor.
En el camino hacia el podio ha derrotado a los dos últimos integrantes que acompañaron al amarillo en París en su tercera plaza, como son Remco Evenepoel y Florian Lipowitz, además de contener el crecimiento de Lenny Martinez.
Con dos etapas y la general bajo el brazo, la sensación de control ha sido absoluta en cada kilómetro.
Vingegaard pone ahora la mira en la triple corona y ojalá encuentre ese éxito en el Giro de Italia, porque ver crecer alternativas sólidas frente a la tiranía que ejerce Pogačar es lo que realmente enriquece y mejora nuestro ciclismo.
Imagen: Volta Catalunya






