Ciclistas
Vingegaard en la Itzulia, ganar no es suficiente
Vingegaard entiende que una victoria, por mucho que sea la Itzulia, sin sello ya no vale
No creo estar desencaminado si digo que Jonas Vingegaard ha salvado la Itzulia, una tabla de salvación que ha llegado en la etapa más interesante y bonita, justo al final volviendo a eso que siempre he dicho sobre las carreras que guardan lo mejor para el final, que no por más emocionantes resultan más bonitas.
A esta Iztulia le ha pasado bastante de eso.
Han ido a un recorrido que no ha funcionado, quitando la crono, sacando alicientes, para jugarlo todo a una etapa, sólo una de seis, que ha merecido la pena.
A Jonas Vingegaard le tengo por un campeón de los de antes en tiempos presentes.
Es un ganador del Tour, el vigente ganador del Tour, no olvidemos, pero a la usanza que se llevaba no hace tanto, jugando su mejor punto de forma en la carrera más importante y yendo a las demás pensando en la gran cita.
Pero Vingegaard no es ajeno a la realidad que le envuelve, una realidad de ciclistas que corren como si no hubiera un mañana, que lo dejan todo en cada jornada, y saben perfectamente que el prestigio se juega a diario. En la Itzulia, lo hemos visto.
Tenía la general controlada, claramente decantada, sin más objetivo que dejar la rúbrica en las calles de Eibar.
¿Por qué ataca el danés a casi treinta de meta?
No quiero decir que esté sugestionado por quien todos sabemos, pero lo pienso.
No creo que lo haga de forma consciente, pero sí inducido, presionado por un círculo de ciclistas que se han ganando la admiración del respetable a base de exhibiciones y riesgo.
Sinceramente, nunca vi en Mikel Landa, muy bien en esta Itzulia, un peligro para Vingegaard, pero éste no ha dudado en matar la emoción de lejos.
Con dos gregarios por delante, al menos para hacerle de lanzadera, es increíble lo sencillo que se fue de Enric Mas en la segunda subida a Arrate, por la vertiente de siempre.
Sentenciar una Itzulia a treinta de meta, con el amarillo y casi un minuto sobre el resto, eso ha hecho este danés de sonrisa tímida y pegada eficiente.
No nos engañemos, y apoyemos al nórdico, porque es la esperanza máxima para que Pogacar encuentre resistencia en el Tour, tanto él como su equipo.
Ha querido la temporada que Vingegaard haga fortuna en España, de Galicia a Euskadi, en el cogollo de Euskadi, por Eibar, donde me consta que no hay pocos gallegos.
Cosas del ciclismo.
Imagen: ©Sprint Cycling // Itzulia Basque Challenge




