Ciclistas
Sagan cerró la puerta de Flandes
Para Sagan no volverá a haber un Tour de Flandes con dorsal
Hay un momento en el camino hacia la cumbre del Oude Kwaremont en el que el guía del museo del Tour de Flandes te marca el suelo: “Aquí se cayó Peter Sagan”.
Es cierto que en ese momento, vamos solos, con los prados a nuestra merced y los horizontes despejados, sin embargo ello no nos impide imaginar cómo se pone el lugar en día de De Ronde.
Aquella caída de Peter Sagan se produjo, recordaréis, cuando los grandes nombres quisieron abrir gas contra el escapado Philippe Gilbert, camino de su gran victoria en el lugar.
Sagan se puso por delante con Naessen y Van Avermaet a rueda hasta engancharse con la chaqueta de un espectador e irse al suelo con los dos belgas detrás.
En ese instante, la carrera cayó definitivamente a favor de Gilbert.
Eso fue en 2017, y posiblemente significó la última vez que Peter Sagan estuvo cerca de ganar Flandes.
Al año siguiente, estuvo delante, pero Niki Terpstra y Quick Step lo llevaban muy controlado y al otro, Alberto Bettiol nunca estuvo en el radar de Peter.
En muchas participaciones, Sagan ha ganado sólo una vez en Flandes, un estadística que, además de pequeña, demuestra lo complicadísimo que es ganar un monumento.
Sagan tiene dos, a ese Flandes, sumadle la Roubaix de 2018.
Le cupo el honor de lograr ambos monumentos con el arcoíris que llevó tres años consecutivos.
De hecho su éxito en Oudenaarde fue un día de ciclismo excepcional en el que tuvo que alejar dos bestias negras como Fabian Cancellara y Michal Kwiatkowski, para rematar a Vanmarcke en Paterberg.
La relación de Sagan con Flandes venía de lejos, de aquel famoso podio en el que hizo el gesto de tocar a la azafata y le valió portadas y hasta una apertura en el telediario.
Había quedado segundo esa vez, tras Fabian Cancellara, el rival más duro y que más veces se cruzó en su camino, pues a Peter Sagan se le vio desplazado de los mejores cuando los actuales, Van der Poel, Asgreen, Van Aert y Pogacar entraron en concurso.
Cuando el otro día, se produjo esa infame montonera en Flandes, vimos a Sagan en medio del caos conscientes que eran las últimas gotas del genio en una carrera fetiche para él.
Al poco rato supinos que había abandonado, Peter Sagan había cerrado su casa flamenca.




