Ciclismo
Valdezcaray, Belagua, Limone, Morredero… los monopuerto de la Vuelta
Valdezcaray es el segundo monopuerto de la Vuelta 2025
La Vuelta cierra la primera semana de competición en un escenario tan clásico como efímero de los noventa: Valdezcaray.
Una de las zonas más bonitas de España, un lugar poco frecuentado, que recordamos por los duelos entre Rominger y Zülle, en aquellas Vueltas de los suizos, o en las cronoescaladas que ganaron Fabio Parra y Jeff Bernard.
La última vez que llegaron a Valdezcaray ganó un efectivo Simon Clarke, con un pequeño pero curioso palmarés, en el día en que a Valverde le arruinaron la Vuelta 2012.
La cima riojana se suma a una de las marcas de la casa de la Vuelta que menos nos gustan: las etapas monopuerto. Todo llano… y de repente, tentetieso para arriba.
Como aquellas jornadas en La Camperona, en mi querido León.
Jornadas que no se caracterizan por un exceso de espectáculo, que suelen decidirse en grupitos pequeños… eso si la fuga no prospera.
Para ver algo parecido a lo que vimos en este Tour, cuando en el Ventoux, tienen que darse varios condicionantes: ritmo de aproximación, una fuga de calidad y favoritos con ganas de guerra.
La igualdad que ahora reina en la general y las miradas que se centran en Vingegaard anticipan que será complicado que haya aventuras.
Sé que a los organizadores les gustan las generales apretadas, pero claro, para que esto suceda no pueden pasar demasiadas cosas importantes.
No obstante, es un poema ver el perfil de algunas etapas de la Vuelta: ésta de Valdezcaray, pero también la de Limone en Italia, la de Belagua, la del Morredero…
Uno se pregunta si no hay manera de aderezar la aproximación, o incluso potenciar jornadas como la de Bilbao o la de Mos, que siempre se demuestran espectaculares.
Una de cal y otra de arena en la Vuelta, que parecía haber superado ciertos tics, pero a veces vuelve a las andadas.
Imagen: Unipublic/Rafa Gómez/Sprint Cycling Agency





