Ciclismo
Cuando la Vuelta más suiza que nunca
En los noventa el ciclismo suizo hizo coto en la Vuelta
Entre Rominger y Zülle se llevaron 5 triunfos de 6 posibles en la Vuelta a España.
Cuando pensamos en los 90, lo primero que viene a la cabeza es el dominio de Miguel Indurain en el Tour de Francia, con cinco seguidos. Pero al mismo tiempo, al otro lado de los Pirineos, hubo un trasvase de gloria ciclista bastante curioso: Suiza volcó parte de su talento en España.
Y quizá no fue tan casual. Dos auténticos “talentazos” helvéticos acabaron en equipos españoles: Tony Rominger en el CLAS y Alex Zülle en la ONCE. Ambos llegaron para dar brillo a las campañas domésticas de sus bloques, y vaya si lo hicieron.
Rominger es, sin discusión, top 3 en la historia de la Vuelta, que ya roza los noventa años. Llegó con fama de gran corredor, aunque sin experiencia seria en las grandes vueltas. Pero en cuanto se enfundó el maillot del CLAS, pegó un giro radical: entre 1992 y 1995 firmó cuatro grandes vueltas, nada menos que tres Vueltas y un Giro (el extraño de 1995, con el Gewiss de Ugrumov y Berzin en pleno desconcierto).
Su dominio fue creciendo: en la primera ganó gracias a la crono final frente a Jesús Montoya, pero en la tercera no dejó opción. Fue un recital de principio a fin, con Banesto (Zarrabeitia y un Perico Delgado ya en su despedida) de comparsa.
Entre medias apareció un rival incómodo… también suizo. Alex Zülle lo tuvo contra las cuerdas hasta la última etapa en Santiago de Compostela, aunque la famosa jornada de El Naranco inclinó la balanza. Esa Vuelta le enseñó a Zülle cómo se gana. Y vaya si lo aprendió: en 1996 y 1997 se llevó el título consecutivamente, después de haber trabajado para Jalabert en 1995.
Todo lo que se esperaba de su talento desbordante se cumplió, al menos en España. Aquí encontraba el equipo perfecto, el calendario a medida y el pico de forma ideal para arrasar. Tanto que en 1996, además, hubo un curioso doblete suizo: Zülle primero, Dufaux segundo. Parecía que a esa fiesta no dejaban de llegar ciclistas desde aquel país.
Hubo un tiempo en el que Suiza mandó en la Vuelta. Fue en los 90, no tan lejos, pero lo suficiente para quedar grabados en la memoria de la carrera.





