La fiesta nacional coincide con la etapa 10 del Tour y un momento clave
Este lunes el Tour de Francia no hace jornada de descanso, es el 14 de julio y nos trae la primera etapa de montaña de verdad, en pleno corazón del Macizo Central.
Una fecha especial en la que, como manda la tradición, muchos corredores franceses buscarán protagonismo desde los primeros kilómetros.
Y no será fácil: la etapa 10 será la primera con final en alto de esta edición y presenta un perfil durísimo, con una cota de tercera categoría y nada menos que siete puertos de segunda. Una jornada sin tregua.
A ello añadidle que Visma está obligado a minar el camino de Pogacar, como no puede ser de otra manera.
El recorrido arranca con guiños al mítico Puy de Dôme —sí, ese que vimos en 2023— y se adentra en un terreno rompepiernas que no dará respiro. En los últimos 50 kilómetros, la carretera se empina sin parar: Col de Guéry (3,4 km al 6,7%), Col de la Croix (3,4 km al 5,7%) y Col de la Croix Saint-Robert (5,1 km al 6,4%) calentarán las piernas antes del asalto final.
Todo culmina en Le Mont-Dore, con la ascensión al Puy de Sancy: 3,3 kilómetros al 8% de media que coronan un día con 4.400 metros de desnivel acumulado.
El diseño de la etapa, con tanto puerto seguido y poco llano, favorece los ataques lejanos y podría dar alas a una escapada con opciones reales de llegar… o no, porque los capos no son de regalar mucho.
Esperamos algo similar a Le Lioran, hace un año.
En principio, no parece una jornada decisiva para la general, ya que muchos favoritos preferirán guardar fuerzas de cara a los Pirineos.
Pero si alguien se anima a mover la carrera desde lejos, el terreno está servido para intentar una gesta.
Sea como sea, la emoción está asegurada en una etapa que promete espectáculo y piernas cargadas.
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