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Tour 2022: Pogacar, Vingegaard y los forzudos
Pogacar y Vingegaard nos ofrecieron un pulso que no es nada sencillo ver
Cuando en el instante que acabó La Planche des Belles Filles y empezó la Super Planche des Belles Filles, Majka le mostró el camino a Pogacar, todos temimos una carnicería a favor del esloveno… hasta que apareció Vingegaard.
Que el danés aguantara la primera andanada y, no contento con ello, redoblara la apuesta, fue una sorpresa, una grata sorpresa, que nos dio uno de los finales del año.
Ganó Pogacar, pero Vingegaard le enseñó la patita, a partir de ahí todo lo demás son conjeturas, que siel danés llegó vacío, que si al esloveno se le veía con margen…
Al poco llegó Roglic, quien compite contra estos dos monstruos y sus dolores de espalda.
“Son como cuchillos que me atraviesan” dice Primoz, mientras Ineos mantiene varias bazas en el top ten.
Hay carrera, nos dijimos aliviados.
Sea como fuere el mano a mano agónico entre Pogacar y Vingegaard fue la escena de duelos al sol que nos dejaron doloridos sólo con apreciar el esfuerzo desde la televisión.
No se dan muchas llegadas así y hay que admitir que, incluso siendo la carrera una puta mierda, sólo su desarrollo es un regalo para el aficionado, que olvida casi de forma automática lo aburrida que ha sido la aproximación.
Yo tengo alguna de esas llegadas aún grabadas.
Una de las más memorables fue la que protagonizaron al sol otoñal Roglic y Carapaz, en la despoblada subida a Moncalvillo, Vuelta de 2020.
Qué manera de darse, de provocarse dolor mutuo y acabar reventando.
Cuando Carapaz parecía que lo tenía, Roglic emergió y se acabó.
Otra que tenemos en la retina fue aquella llegada de Cumbre del Sol, también en la Vuelta, año 2015, en la que Tom Dumoulin emergió de entre otros favoritos para acabar ganándole al final a Chris Froome.
Ahora que hablamos de Froome, cómo olvidar su mano a mano con Juanjo Cobo en la Peña Cabarga, también en la Vuelta, año 2011.
Ese día supimos lo que es dolor ajeno en las piernas, su duelo fue tan tremendo, que tanto tiempo después nos viene a la mente cuando vemos a Pogacar y VIngegaard brindar este excelente desenlace.
Claro que no todo es jugarlo en meta, también se pueden plantear grandes escapadas poniendo al rival al límite en cada trazo, recta y giro: Es el caso del Tour de Flandes de 2020, entre Van Aert y Van der Poel.
Un duelo llevado a los extremos, hasta la misma línea de meta… un duelo de forzudos.
Imagen: Sprint Cycling Agency – UAE Team Emirates





