Thibaut Pinot
Thibaut Pinot, la retirada de uno de los nuestros
La retirada de Thibaut Pinot con 33 años puede ser premonitoria
Supongo que todos tenemos más o menos claro cuando supimos por primera vez de Thibaut Pinot.
Hace más de diez años, en aquel Tour de Wiggins, en el que un francés sonaba para trepar hasta los mejores del mundo.
Un francés racial, inquieto sobre la bicicleta, espoleado por los gritos de su director, el legendario pedrusquero Marc Madiot, en el equipo de la lotería.
Para un ciclismo como el galo, que venía de tiempos tristes y ajenos a los focos, la irrupción de Thibaut Pinot, y la simultánea de Romain Bardet, resultó oxígeno para una de las cunas mundiales de este deporte.
Aire que con el tiempo, y recordando a otras estrellas galas a las que se les pidió el cielo, se fue enrareciendo, toda vez se vio que Thibaut Pinot no iba a poder con el Tour de Francia.
Aunque exista un grupo de seguidores que le tienen por un llorón, un quejica y otras cosas similares, no sería justo decir que este ciclista ha sido símbolo de muchas cosas.
Thibaut Pinot, el corredor que anuncia su retirada con 33 años, podría ser perfectamente uno de nosotros, un tipo normal, con días buenos, en los que te comes el mundo, seguidos de otros en los que bajas al fango.
En un ciclismo de caretas y poses, siempre ha transmitido directo y sin filtros
Ha celebrado eufórico sus triunfos con la sinceridad que ha llorado en los momentos bajos.
¿Cómo no empatizar con un ciclista así?
Más allá de los grandes momentos que nos ha dado, más allá de Alpe d´Huez y Lagos, de Lombardía, de podios y triunfos, más allá incluso del cariño que siempre le he procesado, la retirada de Thibaut Pinot da dos pistas de cómo están sucediendo las cosas y qué camino pueden seguir.
Por un lado, mirad lo que está pasando con la generación de 1990 y alrededores.
Hablo de una camada en la que están ciclistas como el mentado Pinot, pero también Tom Dumoulin, Nairo Quintana, Romain Bardet y Mikel Landa.
Hablo de la generación que hace tan sólo cuatro años, justo antes de la pandemia, dominaba el ciclismo, junto a Froome y Nibali.
El ciclismo los ha sacado a empujones de la primera línea con esa nueva horda que asomó en 2018-2019 y se hizo con los mandos el verano de la pandemia.
La retirada de Thibaut Pinot viene a cola de la de Dumoulin y no sabemos qué pasará con Nairo.
Así están las cosas.
Y una última clave…
Se retirará con 33 años, que no es demasiado para los estándares de los últimos tiempos, pero lo hará con 14 temporadas en la máxima categoría y el desgaste que ello supone.
Veremos si en el futuro esto no se convierte en algo habitual con jóvenes debutando a los 18 en el WT. https://t.co/Z0X4tj5Sdy
— Andrés Cánovas (@andrescanovas) January 12, 2023
Pinot deja el ciclismo a ls 33 años tras una carrera fecunda en la que empezó destacar muy joven
No todos son Valverde o Nibali, ni siquiera Luisle Sánchez, quien está a puertas de los 38.
Con esto quiero poner en valor el desgaste de la elite de este deporte, que no todos están dispuestos a alargar hasta la eternidad y que las buenas están para exprimirlas a tope como si no hubiera un mañana, una teoría que manejan esos benditos locos que ahora dominan el ciclismo.
Con Pinot se va un poquito de nuestra memoria sentimental, ciclista sin filtros, con palmarés más que bonito y una larga ristra de historias que seguro guardará en la intimidad de sus queridos Vosgos.



