Thibaut Pinot
Pinot en 5 esenciales
Pocos ciclistas se han identificado con su tierra como Thibaut Pinot
Thibaut Pinot ya es exciclista profesional, y lo es tras un baño de masas en Lombardía.
Sí, pasó el tiempo, y de qué manera, desde aquel imberbe ciclista al que Madiot chillaba para ganar su primera etapa en el Tour, al corredor eléctrico que se ha convertido estos días en los que ha intentado dejar su sello aunque le costara una pública pérdida de nervios.
Con Thibaut Pinot, Francia medio echa el cierre a una generación que no ha recuperado el Tour, pero que sí ha vuelto a poner a esta cuna del ciclismo cerca de las potencias, cosa que no era sencilla, pues en la primera década del siglo XXI los franceses estaban muy lejos de las grandes plazas.
En la semana final de Thibau Pinot como ciclista, hemos reunido cinco puntos que creo resumen muy bien de qué personaje hablamos.
Emoción en un ciclismo analítico y frio
Sobreactuado, quizá, pero también auténtico, directo y sencillo.
Para mí Thibaut Pinot ha sido uno de los corredores más singulares de los tiempos recientes, no escondiendo sentimientos y declarando lo que el corazón le pedía en cada momento.
Sus lloros al dejar el Tour, el cabreo por perder la etapa del Giro este año o los mil cortes y percances que le privaron de más gloria en el Tour, son muescas de la cara de una misma moneda.
Lo que para muchos ha sido un llorón, para un servidor un motivo más de levantarme de ver una carrera con la sensación de haber visto humanidad sin cortapisas sobre la bicicleta.
Un gran peso sobre sus espaldas
A nadie se le escapa que ser una estrella en Francia propia ser favorito sí o sí a ganar el Tour.
Durante un tiempo Thibaut Pinot estuvo entre los outsiders a la mejor carrera, creo que en 2019 tuvo opciones reales de algo grande, pero las cosas nunca se le dieron, o los hubo mejores o la desgracia se cruzó en su camino.
Eso sí, en sus espaldas siempre descansó una enorme presión nacional por conquistar el Tour, casi tan sonora y escandalosa como el griterío de Madiot cuando ganó su primera etapa en el Tour.
Días incontenibles
Arriba y abajo, Thibaut Pinot ha tenido jornadas en las que nada ni nadie podían osar a cruzarse en su camino.
Esas jornadas era capaz de poner en apuros a los mejores, fruto de esa inconsistencia que le impidió disputar una grande, pero que no le impidió dejar grandes jornadas de ciclismo.
“Thibaut Pinot”: El ciclista del pueblo
Tengo una revisa Pédale de hace unos ocho años en las que Thibaut Pinot sale dándole leche a una oveja por sus queridos Vosgos.
En esa entrevista admitió que sus momentos más dulces eran aquellos, en medio de la nada, tranquilo, entre sus montañas, sus animales y su gente.
Lo vimos en la penúltima etapa de este Tour, cuando toda la zona enloqueció al paso de Pinot escapado.
¿Una victoria? Lombardía
En las 33 victorias de Pinot se cuentan algunas muy importantes como Alpe d´Huez o Lagos de Covadonga, pero yo me quedo con Lombardía.
Fue su único monumento y lo consiguió en un mano a mano memorable con Nibali en un terreno en el que los descensos, territorio hostil para él, tenían un gran peso.
Ese día fue uno de esos a los que Pinot sólo podía ser parado sacándolo de la bicicleta.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez




