Ciclistas
Thibaut Pinot y la caricatura del escalador francés
El Thibaut Pinot de Crans Montaña fue el refresco del típico escalador francés
Día gris en el Giro de Italia, en varios sentidos, el recorte de la etapa y el escaso movimiento no de los favoritos y sí de la segunda línea que quizá no tenga muchas opciones más de remontar en días venideros.
Día gris salvado en parte por Thibaut Pinot y el gen del escalador francés.
Hubo durante la retransmisión, ya en la subida a Crans Montana, un comentario de Flecha sobre la tradición tan francesa de saltar y parar en una subida para acabar desquiciando al rival, eso cuando no empujándole a dar un golpe en la mesa y dejarle sentado.
Se fueron tanto Flecha como Contador a una interesante lista de escaladores franceses que se han distinguido por ser auténticas piedras en el zapato del rival, entre arranques, frenazos, cruces en la carretera, gestitos y apremios a pasar al relevo.
Recordaron a un célebre como Thomas Voeckler, el caritas por excelencia, un tipo que era lo más perro sobre la bicicleta que cuando perdió una París-Tours se largó sin recoger el segundo premio.
También Julian Alaphilippe, especialista de poner de los nervios en los finales, cruzándose, eso cuando no propinaba algún gestito en la subida.
Cómo no recordar a un tipo elegante, pero también pestoso como Pierre Rolland, o al mismísimo Richard Virenque, quien bien se podría erigir en el papi de todos estos.
En este “savoire faire” no incluiría al finísimo David Moncoutie, clase pura, ni a Romain Bardet, sentido del “fair play” como pocos, ni a David Gaudu, pero sí al Thibaut Pinot de las mejores tardes, de las mejores parodias del escalador francés.
El desquiciamiento que llevó el de los Vosgos durante toda la etapa fue extensible a cada rincón de los tramos decisivos y no decisivos del día.
Pinot se dedicó a entretener al personal con mil ataques y otras tantas “paradinhas” antes de ceder finalmente ante el gran desenlace que propició Einer Rubio.
No sé si le corre prisa lograr su última etapa en una grande o que se siente con el derecho de exigirle más al ciclismo antes de su retirada, pero su actitud llegó a puntos de ser desternillante.
Thibaut Pinot nos regaló un repertorio de recursos mil para el que hay que estar, por cierto, muy en forma, pues Jefferson Cepeda y Einer Rubio, especialmente, tuvieron que cerrarle muchas veces el hueco para a continuación escuchar toda suerte de reproches y gestos.
Siempre me ha gustado Thibaut Pinot, siempre he escrito muy bien de él, pero en Crans Montana es como si el espíritu del escalador francés, el de Voeckler, Alaphilippe y otros le hubiera tomado el alma.
Veremos si cae la etapa, entretanto le queda el consuelo del la azzurri de la montaña.
Imagen: FB Giro d´Italia




