Ciclismo
La subasta de la bicicleta de Pogačar es otro nivel
Se pagan más de 160.000 euros por la bicicleta de Pogačar
No es solo carbono y componentes de alta gama; es el rastro del caníbal moderno sobre el asfalto.
La reciente subasta en Sotheby’s de la bicicleta Colnago V4Rs —presentada bajo el nombre de prototipo Y1Rs—, utilizada por Tadej Pogačar en su asalto al Mont Ventoux durante el pasado Tour de Francia, no es una venta de garaje para entusiastas adinerados.
Es, en esencia, la institucionalización del esloveno como un mito a la altura de Merckx o Gimondi, incluso antes de colgar la bicicleta.
Lo que hace singular a esta pieza no es solo su ligereza extrema o su montaje con Campagnolo Super Record Wireless, sino su desnudez.
El acabado stripped black, carente de pinturas innecesarias para arañar cada gramo en las rampas de la “Montaña Pelada”, refleja la obsesión por el rendimiento.
Sin embargo, en manos de Colnago, esa funcionalidad se convierte en estética pura; es una bicicleta que no grita, sino que impone por su historial de batalla.
Mientras el mercado se llena de réplicas que cualquiera puede comprar en un distribuidor autorizado, esta unidad es irrepetible.
Ha pasado de los 55.000 euros en pujas iniciales a cifras que marean, confirmando que el coleccionismo de ciclismo ha entrado en una nueva dimensión.
Ya no buscamos solo la bici de acero con racores cromados; buscamos el prototipo que cambió la aerodinámica en manos del mejor corredor del mundo.
Lo crítico aquí no es el precio final, que siempre será obsceno para el común de los mortales, sino cómo marcas como Colnago logran elevar un prototipo de competición a la categoría de obra de arte contemporánea.
Tadej no solo gana carreras; está construyendo un catálogo de reliquias que Sotheby’s, con buen ojo, ha sabido leer como el nuevo oro del deporte, elevando un objeto de uso profesional al estatus de pieza de museo antes de que se enfríen los tubulares.
Imagen: A.S.O./Charly López




